Medicación en geriatría

En general la mayoría de ancianos están polimedicados. La medicación y su coste, así como el personal necesario para garantizar su cumplimiento, es un apartado importante en los costes de centros geriátricos.

Con datos de la Sanidad Pública de Noruega se ha publicado un trabajo que analiza y reflexiona sobre la medicación en centros geriátricos, y en centros que atienden personas con diferentes niveles de discapacidad: “Drug-related problems and changes in drug utilization after medication reviews in nursing homes in Oslo, Norway”.

Se trata de una revisión de la medicación en 41 centros geriátricos de Oslo, con un total de 2.465 pacientes.

Resumiendo datos, un 82% tomaban laxantes; 46,2% fármacos antitrombóticos; 44,5% paracetamol; 37,2% antidepresivos; 32% diuréticos; 24,9% beta-bloqueantes; 21,4% ansiolíticos y así hasta una larga lista de diferentes familias de fármacos.

En total este colectivo tomaba 16.634 medicamentos.

De forma retrospectiva, entraron en una base de datos de interacciones de medicamentos toda la medicación que tomaba cada paciente. Encontraron 6.258 “Drug Related Problems”, es decir problemas que el paciente podía sufrir por causas relacionadas con la medicación.

El hecho más sorprendente es que en el 43,3% de los casos detectaron fármacos que no eran necesarios, según la patología del paciente.

Un 10% presentaron interacciones entre fármacos, que se hubieran evitado consultando antes de prescribir las posibles interacciones. En otro 10% de pacientes, la respuesta no fue la esperada y se les tuvo que monitorizar, cuando se podría haber evitado.

Si quitamos el 43,3% de fármacos innecesarios del resto, es decir problemas reales, casi un 40% se podrían haber evitado, simplemente aplicando la Farmacogenética.

Los fármacos que con más frecuencia se asociaban a problemas fueron: sedantes, opioides, ansiolíticos, antidepresivos y antiácidos, entre otros. De los 6.258 problemas detectados, es decir 2,3 por paciente de promedio, a la vista de los datos, motivaron 6.238 cambios en la medicación.

Este trabajo se hizo retrospectivamente, pero la reflexión que insinúan los autores, y que suscribo, es la siguiente:

Si en lo que se denomina “protocolo” se introdujera la norma: que antes de prescribir un medicamento, se revisara en un software de Farmacogenética las posibles interacciones con los medicamentos, sin olvidar las plantas medicinales o complementos nutricionales, se evitarían muchos efectos adversos, muchos fallos terapéuticos y se ahorraría mucho dinero.

Siendo prioritario al prescribir: antiagregantes, anticoagulantes, tratamientos psiquiátricos y antihipertensivos, revisar la genética del paciente.

Una consulta en un software de Farmacogenética, no comporta ni un minuto de tiempo. Minuto que puede evitar efectos muy graves al paciente.

Y si por dicha consulta se ve, que debe realizar el paciente un estudio de algún polimorfismo genético, su coste, está demostrado que ahorra dinero. Pero no sólo ahorra dinero, sino que preserva su salud.

Es el momento de redefinir protocolos de prescripción, puesto que hay avances tecnológicos suficientes que lo avalan.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.
Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm