Ancianos: más medicamentos y más riesgo de efectos adversos

Los ancianos, son personas que habitualmente toman numerosos medicamentos. Los medicamentos son substancias químicas potencialmente tóxicas, que además pueden interferirse entre sí.

Se considera que una persona está polimedicada cuando toma cinco o más medicamentos.

Según estadísticas, el 67% de las personas mayores de 65 años suelen estar polimedicadas. La revista JAMA ha publicado un estudio realizado en el Departamento de Farmacia de la Universidad de Illinois, que ha verificado, que a un 15% de personas mayores polimedicadas, les provoca reacciones nocivas adversas, más o menos graves. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no se relaciona con la medicación, sino con su enfermedad, o con “su edad”.

Los fármacos cuya prescripción ha aumentado más en los últimos cinco años, fueron las estatinas para bajar el colesterol (simvastatina y similares). Antiagregantes de las plaquetas (aspirina, clopidogrel y similares). Anti-inflamatorios no esteroideos (ibuprofeno y similares). Y los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares). En nuestra experiencia podríamos añadir también benzodiacepinas (diazepam y similares), principalmente en centros geriátricos para que estén “tranquilos”.

Podemos citar algunos ejemplos de interacciones que pueden afectar gravemente la salud.

Pacientes que toman clopidogrel, para que agreguen menos sus plaquetas y tener menos riesgo de trombosis. A la vez, para la acidez de estómago se les prescribe omeprazol (situación bastante frecuente). El omeprazol les anulará el efecto del clopidogrel, y por tanto podrán tener un alto riesgo de trombosis.

Otros pacientes, que para bajar el colesterol, se medican por ejemplo con simvastatina, atorvastatina u otro similar y toman habitualmente zumo de pomelo (o alguno de los más de 200 medicamentos que inhiben el CYP3A4  y/o la proteína transportadora OATPB1). Es muy probable que en tres-seis meses les aparezcan dolores musculares fuertes que incluso les incapaciten. Pero no es infrecuente, que se asocien sus dolores a su vejez, y para contrarrestarlo se les prescriba algún fármaco para el dolor. Teniendo en cuenta además, que debido a esta interacción, el nivel de colesterol no les bajará. Y si como tranquilizante, toman alguna hierba que contiene hipérico (hierba de San Juan) o alguno de los más de 150 medicamentos que inducen al enzima hepática CYP3A4, las estatinas tampoco les servirán para bajar el colesterol. O si se les prescribe diazepam para mejorar su ansiedad, junto con fármacos que inhiben la enzima CYP3A4, estarán con un nivel de sedación excesivo, lo que contribuirá a su deterioro mental.

En los centros de geriatría, deberían controlarse las interacciones de los medicamentos que toman sus pacientes.

Tanto los geriatras como en los centros de geriatría debieran revisar la polimedicación de los pacientes, ya que en muchos casos los tratamientos pueden empeorar su calidad de vida.

Lamentablemente estos efectos y otros muchos, suelen interpretarse en muchas ocasiones, como normales debido a su edad.

Evitar muchos efectos no deseados no es perder el tiempo, a la vez que evita una patología adicional o una disminución en la calidad de vida. Revisar las posibles interacciones, en un software de Farmacogenética no lleva mucho más de un minuto.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm