Antiinflamatorios y anticoagulantes

Uno de los artículos más leídos del portal de información médica “Medscape” del mes de julio, fue: “RE-LY: NSAIDs Plus Anticoagulants a Dangerous Combination

En el año 2009 se inició el estudio RE-LY (Randomized Evaluation of Long-Term Anticoagulant Therapy), patrocinado por Boeheringer-Ingelheim.

Su finalidad era comparar, en pacientes con fibrilación ventricular, las diferencias entre efectos adversos (hemorragias o trombosis), si se trataban con warfarina (equivalente al Sintrom®) o con su anticoagulante, (Pradaxa®) dabigatran.

El estudio finalizó en el año 2017. El artículo que comentamos, es una publicación que proviene de los datos recogidos en el estudio RE-LY.

Dicho estudio se realizó a lo largo de 8 años. Se revisaron los casos de hemorragias en pacientes que tomaban warfarina o dabigatran y también un AINE, es decir un antiinflamatorio no esteroideo (ibuprofeno y un largo etcétera):

“Concomitant Oral Anticoagulant and Nonsteroidal Anti-Inflammatory Drug Therapy in Patients With Atrial Fibrillation”.

De los 18.113 pacientes que participaron en el estudio RE-LY, vieron que 2.279 habían tomado por lo menos una vez un AINE. Una vez, que podía ser varios días de duración a lo largo del estudio.

Revisando de forma retrospectiva las historias clínicas, encontraron que el uso concomitante de ambos fármacos, aumenta significativamente el riesgo de hemorragia intestinal pero también cerebral.

Los pacientes que tomaban un AINE más un anticoagulante oral, tuvieron un factor de riesgo (OR) de 1.81, es decir un 81% más de hemorragias intestinales. Casi el doble.

A su vez, la asociación de un anticoagulante oral más un AINE, provocó un aumento de riesgo de OR= 1.50, de ictus isquémicos.

Es decir, un 50% más en relación a los que no tomaban un AINE. Y sorprendentemente el aumento de riesgo de ictus hemorrágico varió muy poco, OR = 1.08.

Los resultados de la interacción anticoagulante oral más un AINE, no varió significativamente si se trataba de warfarina o dabigatran.

Es decir, el efecto es entre anticoagulante y un AINE, aunque actúen por diferentes mecanismos.

La conclusión práctica de los autores es, recomendar a los médicos que adviertan a sus pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales, que no tomen AINEs.

Y si necesitan un antiinflamatorio, quizás el paracetamol o un inhibidor selectivo de la ciclo-oxigenasa-2 (celecoxib, por ejemplo), que presentaron menos riesgo.

Este trabajo resalta la importancia de tener en cuenta las interacciones entre medicamentos.

Los datos oficiales de la FDA-USA son, que al año, hay más de 123.000 muertes por efectos adversos a los medicamentos y más de 800.000 ingresos a urgencias por el mismo motivo.

Extrapolado a España por población, se estiman unas 15.000 personas al año, fallecidas a consecuencia de las interacciones entre medicamentos, además de unos 106.000 ingresos a urgencias.

Datos sin tener en cuenta las interacciones entre medicamentos con los genes involucrados del paciente. Esto es, sin aplicar la Farmacogenética.

Si de forma sistemática se revisara un software de Farmacogenética, se conocería previo a la prescripción, las posibles interacciones de los fármacos. Con ello se evitarían miles de ingresos a urgencias y también miles de muertes, que fácilmente se podrían evitar.

Y además de evitar ingresos a urgencia innecesarios y tristemente muertes, también se ahorraría mucho dinero a los sistemas de salud.

Dr. Juan Sabater-Tobella
Presidente de EUGENOMIC®
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:24 pm