Anticoagulantes y antiinflamatorios

Cuando se sufre un infarto de miocardio, se prescribe una terapéutica anticoagulante (habitualmente warfarina o Sintrom®) o un antiagregante de las plaquetas (lo más frecuente Plaxix® con o sin Aspirina®). Estos tratamientos suelen ser de por vida. Por lo tanto a lo largo de los años, a partir de este evento, el paciente podrá tener otras situaciones clínicas que, a lo mejor, será necesario prescribir otros medicamentos.

En el caso de prescribir antiinflamatorios, del grupo llamado “no esteroideos” (AINES), que son los más frecuentes (Ibuprofeno, diclofenaco, celecoxib, entre muchos  otros), si es por un corto período de tiempo, el que dura el dolor o la inflamación concreta, no ha de haber problema, sin embargo no es adecuado tomarlos durante un largo periodo, y si la causa inicial no se resuelve, deberán cambiar los antiinflamatorios no esteroideos por una alternativa.

Acaba de publicarse un trabajo que confirma, que la asociación de anticoagulantes y antiinflamatorios no esterioideos (AINES) aumenta el riesgo de sangrado, sobre todo gástrico. (Schering Olsen AM et al (2015). Association of NSAIDS use and with risk of bleeding and cardiovascular events in patients receiving antithrombotic therapy after myocardial infarction. JAMA; 313(8):805-14). Los estudios se basaron en los datos de la Sanidad de Dinamarca del año 2002 al 2011. Se siguieron 61.971 pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio y estaban en tratamiento con anticoagulantes o antiagregantes. Durante este tiempo 5.288 pacientes tuvieron que ir a urgencias debido a un sangrado (8.5% del total). Los resultados estadísticos reportaron que las personas que tomaban AINES tuvieron justo el doble de sangrados que las que no los tomaban.

Tanto los anticoagulantes como los antiagregantes pueden modificar la respuesta farmacológica esperada y deseada, en función de cambios genéticos del paciente y lo mismo podemos decir de los AINES.

Estamos en el siglo XXI y la Farmacogenética debiera ser una herramienta de rutina para elegir el medicamento adecuado para cada paciente según sus genes y al mismo tiempo se deberían manejar bases de datos que permitieran conocer posibles efectos adversos entre todos los medicamentos que toma el paciente, a veces prescritos por médicos diferentes o por automedicación.

Todas las personas somos genéticamente diferentes y por lo tanto al concepto de medicación según protocolos, hay que añadir “teniendo en cuenta los cambios genéticos de cada paciente”, puesto que los medicamentos influyen individualmente de forma diferente y no es correcto basar únicamente los tratamientos, según los resultados promedio obtenidos con las personas que se realizaron los ensayos clínicos. Somos seres únicos, no somos un promedio.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm