Farmacogenética de los nuevos anticoagulantes

Cuando una persona ha padecido trombosis o tiene un elevado riesgo de sufrirla, está indicado tratarla con anticoagulantes. El anticoagulante natural es la heparina y existe como fármaco, así como derivados de la misma; el inconveniente es que su administración diaria es por inyección subcutánea, lo que no es cómodo para el paciente y por ello son de elección los de vía oral. El más utilizado a nivel mundial, tal como ya se ha comentado, es la warfarina y en España el acenocumarol (Sintrom®), ambos con una acción similar de anti-vitamina K. Su metabolismo depende de enzimas cuyos genes pueden presentar alteraciones, motivo por el que cada persona responde de forma diferente, además de las interferencias con otros medicamentos y hábitos de vida, lo que obliga a ajustar de forma individualizada la dosis y controlar el proceso mediante análisis periódicos.

Con el fin de mejorar este problema, recientemente se han aprobado diversos anticoagulantes orales que teóricamente no necesitan análisis, pero la realidad es, que no existe una prueba de rutina para su control, nos referimos al dabigatran, rivaroxaban, apixaban y edoxaban. Adjuntamos el link a un video (cinco minutos) que explica de forma muy didáctica estos conceptos.

Sin embargo para estos nuevos anticoagulantes, también tiene que ajustarse la dosis en función de las alteraciones genéticas del paciente ya que a su vez influyen sobre su concentración, otros medicamentos y hábitos de vida del paciente. Todos ellos son substratos de la proteína de transporte de eflujo Pgp de la membrana del lumen intestinal. Hay un polimorfismo muy frecuente en el gen ABCB1 que la codifica, que hace que la proteína exporte de nuevo al intestino los fármacos, con más o menos eficacia.

A las personas que son heterocigotos y sobre todo los homocigotos con poca actividad, se les debe administrar menos dosis, pues con la estándar tendrán riesgo de hemorragias. Además el ribaroxaban, apixaban y edoxaban, se eliminan en el hígado por acción de la enzima CYP3A4 y los polimorfismos del gen CYP3A4. Por tanto, todos los fármacos y hábitos de vida que sean inhibidores o inductores del mismo, van a influir sobre su concentración sanguínea, por lo que la dosis se debe variar dependiendo de los polimorfismos del CYP3A4 y de los otros fármacos que tome el paciente.

Por dichos motivos es importante saber que, para estos anticoagulantes deben prescribirse teniendo en cuenta estos dos factores: genes y comedicación.

Así lo pone de relieve de forma muy clara la actualización del pasado mes de agosto (2015) de la “European Heart Rhythm Association Practical Guide on the use of non-vitamin K antagonist anticoagulants in patients with non-valvular atrial fibrillation”.

No es nuestra misión discutir si es mejor el acenocumarol o cada uno de los nuevos anticoagulantes, es misión y responsabilidad del cardiólogo, pero sí debemos resaltar, aunque algunos laboratorios farmacéuticos lo soslayen, que para todos los nuevos anticoagulantes se debe ajustar la dosis según los polimorfismos del paciente y también considerar que muchos medicamentos y hábitos de vida pueden influir en su concentración, por lo que no se debe omitir, si desean evitar posibles hemorragias en sus pacientes, el analizar los polimorfismos mencionados y consultar el resultado obtenido, en un software de Farmacogenética, como una inestimable ayuda para ajustar la dosis, de forma personalizada.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm