La incidencia de fracturas por osteoporosis, aumenta exponencialmente a lo largo de la vida.

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una menor densidad y calidad de los huesos, lo cual implica debilitamiento del esqueleto y mayor riesgo de fractura, en particular, de columna, muñeca, cadera, pelvis y parte superior del brazo.

Su consecuencia, es que aumenta el riesgo de las complicaciones debidas a estas fracturas que incluye un deterioro funcional y mortalidad.

Son poco valoradas como patología las fractures vertebrales, a pesar de que causan problemas en la espalda, con un deterioro funcional, y una peor calidad de vida.

En junio de 2018 la US Preventive Services Task Force, publicó en JAMA las guías para la prevención de fracturas por osteoporosis. Screening to Prevent Osteoporotic Fractures.

En el 2011 ya se publicó en Journal of the American Geriatrics Society un estudio, que demuestra que prevenir en las mujeres la osteoporosis, representa un beneficio efectivo para la paciente y la sanidad.

Pero las fracturas más graves, son las de cadera.

Muy frecuentes en centros de geriatría, donde además de la pérdida de calidad de vida, incrementa considerablemente los costes asistenciales, y en general de quién atiende a estas personas.

En mayo de este año se ha publicado en JAMA , un trabajo que analiza esta cuestión : Hip Fractures in Older Adults in 2019.

Exponen el grave problema que ocasionan estas fracturas, y que su prevención debe ser prioritaria en Medicina del envejecimiento.

Recomiendan realizar el test FRAX (Fracture Risk Assesment Tool). Una herramienta de la OMS para la evaluación de riesgo de fractura: una herramienta médica para adoptar decisiones contrastadas sobre el tratamiento.

Es una aplicación informática con datos de antecedentes familiares y hábitos de vida. Ofrece un índice de riesgo que puede servir como datos de inicio.

Pero actualmente, ya se dispone de perfiles de polimorfismos genéticos que informan sobre el riesgo personalizado de padecer una enfermedad, en este caso de osteoporosis.

Estudio preventivo, de gran utilidad en mujeres jóvenes. En particular, antes de que les aparezca la enfermedad. Esto permite recomendar los hábitos de vida y/o complementos nutricionales más apropiados para cada una

El citado trabajo de JAMA del año 2019 introduce un concepto ya conocido, pero no debidamente resaltado.

La medicación y las interacciones entre medicamentos, son la principal causa de caídas no provocadas por obstáculos, en pacientes geriátricos.

Muchos ancianos tienen problemas para dormir y es frecuente prescribirles benzodiacepinas de acción corta. Otros tienen carácter excitado y también se les prescriben benzodiacepinas.

La mayoría de estos fármacos, se metabolizan por el CYP3A4. Si también toman medicamentos que son inhibidores del CYP3A4 (hay decenas) se eliminarán con menos eficiencia. Por tanto, aumentarán los niveles plasmáticos por sobredosis, con somnolencia, posible caída y fractura. Tema muy habitual.

Hay muchos medicamentos que no es recomendable prescribir en ancianos, en particular, por las interacciones con otros de los muchos medicamentos que suelen tomar.

Entre ellos: Antipsicóticos, antidepresivos, anticolinérgicos, opioides, y antihipertensivos.

La mayoría de personas a partir de los 65 años tienen la presión alta y por tanto toman antihipertensivos. Si toman otros medicamentos que inhiben las enzimas que los eliminan, se producirá sobredosis, con riesgo de fractura por caídas, debidas a su hipotensión ortostática.

No es infrecuente que las personas mayores estén hipermedicadas. Esta es una causa de tener un riesgo alto de interacciones entre algunos medicamentos que habitualmente toman.

Y bien sea por una interacción medicamentosa, o debida a sus genes, pueden ocasionar fallo terapéutico (esto es, no les hace efecto la medicación) o niveles tóxicos, que puede ser más o menos grave.

Si al prescribir, el médico hace una breve consulta en un software de Farmacogenética, puede conocer si la medicación o la dosis a recomendar, será la adecuada para aquella persona.

Menos de un minuto es el tiempo que puede tardar en saber si la medicación y la dosis será la adecuada para aquella persona y además conocer el motivo de la interacción.

Como conclusión:

La prevención de fracturas en adultos mayores, requiere una especial consideración, siendo una prioridad de salud, evaluar el riesgo añadido, debido a la medicación administrada.

 

Dr. Juan Sabater Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de Eugenomic

 

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