Bifosfonatos: prescribir por tiempo limitado

Recientemente hemos publicado diversos blogs sobre la necesidad de establecer la “desprescripción”, cuando se prescriben determinados medicamentos. Muchos medicamentos tienen efectos adversos graves, cuando se ingieren de forma crónica.

Uno de los problemas más frecuentes que se presentan con la edad, principalmente en mujeres, es la osteoporosis.

Es un problema sanitario global y cuya importancia va en aumento con el envejecimiento de la población. La osteoporosis una enfermedad sistémica del hueso, que lo hace más poroso (menos sólido y menos denso). Progresivamente lo hace más débil y más quebradizo, por lo que aumenta el riesgo de fracturas. No suele presentar síntomas. El método más preciso para diagnosticar osteoporosis es la densitometría ósea.

El 80% de personas con osteoporosis son mujeres, de ellas el 80% son mayores de 65 años.

El hueso es un tejido vivo, que presenta un ciclo de formación y destrucción que dura unos 200 días. Es un proceso continuo y dinámico.

Contribuyen a la formación del hueso: el calcio, la vitamina D, la vitamina K2, el Magnesio. En mujeres es de gran importancia el estradiol y en hombres de la testosterona. En la menopausia se acelera la osteoporosis, pues el déficit de estrógenos frena la formación de los osteoblastos, (células del hueso encargadas de sintetizar la matriz ósea).

El tratamiento hormonal de reemplazo en la menopausia, entre otros muchos beneficios para la salud de la mujer, es preventivo de la osteoporosis, ya que se sigue estimulando la formación del hueso.

Para evitar que el hueso se degrade, uno de los tratamientos más prescritos para prevenir la osteoporosis, son los medicamentos del grupo de los bifosfonatos.

Los bifosfonatos, reducen el recambio óseo, disminuyendo el número de lugares de remodelado activo, donde tiene lugar la resorción excesiva (destrucción del hueso).

El problema está en cuánto tiempo se pueden tomar bifosfonatos. A los pocos años de su empleo, ya aparecieron publicaciones sobre algunos casos de necrosis de la mandíbula a los dos-tres años de tratamiento. Esto hizo saltar las alarmas, respecto a unos fármacos que parecían destinados a solucionar el problema de la osteoporosis. Además, aunque por densitometría ósea se veían menos osteoporosis, se producían también fracturas de fémur-cadera en las mujeres tratadas.

Recientemente se ha publicado un trabajo muy importante, de varios centros de USA, tanto centros médicos, como centros de escuelas de ingeniería de materiales, que han estudiado la microestructura del hueso en biopsias de fracturas de fémur-cadera, de mujeres con osteoporosis que tomaban bifosfonatos, y otras que no los tomaban.

Los autores mediante complejas técnicas de estudio de las propiedades biomecánicas de los biomateriales, llegan a la conclusión que los bifosfonatos frenan el proceso osteoclástico (es decir la destrucción del hueso), mejoran la densidad del hueso, pero a largo plazo, producen unas modificaciones de estructura que lo hacen más frágil.

Lo que importa en clínica no es la densidad del hueso, sino la probabilidad de fractura.

Concluyen que dar bifosfonatos es útil y beneficioso, pero que no deben rebasarse quizás los cinco años de tratamiento, y transcurridos los cuales, hay que buscar terapéuticas alternativas.

Una vez más, vemos que hay que ir introduciendo en la terminología médica, el concepto de “desprescripción” de medicamentos.

Cuando una patología es crónica, hay que buscar alternativas con el mismo efecto farmacológico pero con diferentes mecanismos de acción.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 27, 2017 @ 2:24 pm