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Las fracturas por estrés consisten en una “grieta” en un hueso, que debe considerarse una fractura, aunque no llegue a romperlo. Como es una simple “grieta”, en muchas ocasiones es difícil su pronóstico y se dan en diversas circunstancias.

Fracturas por debilidad. En este grupo se ajustan los modelos de lesión cuyo origen viene dado por deficiencias en la síntesis del hueso. Pacientes con osteoporosis, son proclives a presentar esta lesión debido a una pérdida en la densidad mineral del hueso, es frecuente en vértebras de mujeres menopáusicas.

Fracturas por fatiga. Lesiones que se producen en un hueso como resultado de una exagerada y continuada actividad muscular realizada de manera repetitiva. Es frecuente en deportistas y se localizan preferentemente en los huesos del pié, tobillo y tibia.

La formación del hueso es un proceso complejo y dinámico, pues el hueso se forma (osteoblastos) y se destruye (osteoclastos) de forma permanente y este proceso ha de ser equilibrado, pues si hay menos formación que destrucción, sobreviene el hueso osteoporótico, es decir frágil. Se necesita por tanto un aporte adecuado de las materias primas necesarias para el hueso (calcio, magnesio, fosfatos, carbonatos) y de su matriz orgánica, que es el colágeno tipo I, una compleja fibra proteica rica en aminoácidos (muy necesarios, pues su composición principal es glicina (30%), hidroxiprolina (10%), prolina y lisina) y sustancias que aunque no formen parte del hueso, son cofactores de las enzimas que facilitan el proceso.

Regula esta actuación principalmente la glándula paratiroides, e intervienen hormonas como la testosterona y estrógenos en la formación y el cortisol en su destrucción. Uno de los cofactores más importantes de la formación del hueso es la vitamina D, que se sintetiza a través de la acción de los rayos solares, pero al ir normalmente vestidos, se precisa un aporte suplementario en la dieta.

El déficit de vitamina D se asocia también a más riesgo de fracturas de estrés. Un estudio reciente realizado en USA, demuestra que el déficit de vitamina D se encuentra en la mayoría de personas con fracturas de estrés.  Se revisaron las historias clínicas de 124 pacientes con fracturas de estrés (42 hombres y 83 mujeres, con una edad media de 44 años (43.92 +/- 17.47), de los que en 53 casos se pudieron determinar los niveles en sangre de vitamina D (25(OH)VitD). El valor promedio fue de 31 ng/ml. es decir por debajo de los valores recomendados. (Deficiente menor de 30 ng/ml; insuficiente 31-39; suficiente 40-80; tóxico más de 150 ng/ml).

Es por tanto muy conveniente revisar los niveles de vitamina D en suero y suplementar con vitamina D3 hasta que conseguir niveles entre 40-80 ng/ml. Puede ser necesario, según los casos, entre 1.000 -2.000 unidades al día.

Recordar también, que hay alteraciones genéticas en el receptor de la vitamina D que confieren menos afinidad por la vitamina, por lo que hay personas, que aun cuando tienen niveles óptimos de la vitamina en suero, fisiológicamente pueden estar con déficit, y será preciso que sin alcanzar nunca niveles tóxicos, mantenerlos en los rangos altos de normalidad.

La Genómica es una ayuda eficaz para adecuar la dieta y adaptar los hábitos de vida más convenientes para conseguir una mejora en la salud. No basta saber que se debe tomar, sino cuánto se debe tomar, de acuerdo con los requerimientos individuales. Un estudio básico de algunos polimorfismos genéticos, ayudan a conocer las necesidades nutricionales de cada persona.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:21 pm