Antihipertensivos y riesgo de fracturas

La hipertensión es una de las patologías más comunes en la población adulta. En los países de nuestro entorno, afecta al 20% de la población adulta y este porcentaje va incrementándose con los años. A nivel mundial afecta a uno de cada cinco adultos. Sus complicaciones son la causa de millones de defunciones al año.

El año 2015 la OMS publicó unas sencillas advertencias de cómo evitar la hipertensión.

Como dice este organismo, es preciso adecuar los hábitos de vida, cantidad, calidad y tipo de alimentación y practicar ejercicio adecuado a las posibilidades individuales. Tener en cuenta el tabaquismo y el consumo elevado de bebidas alcohólicas.

Una vez instaurada, la hipertensión debe tratarse con medicamentos. Afortunadamente hay muchas opciones con diferentes grupos farmacológicos. Todos tienen como efecto final bajar la tensión arterial, y lo hacen a través de mecanismos bioquímico-fisiológicos muy diferentes. Esto permite seleccionar el fármaco más adecuado según las características de cada paciente.

JAMA Internal Medicine acaba de publicar una investigación, estudia la relación entre diferentes tipos de anti-hipertensivos y riesgo de fracturas.

El estudio se basa en el seguimiento de 22.180 pacientes, con promedio de edad 70,4 años, 57% hombres y 43% mujeres, seguidos durante 8 años. Y de un importante grupo se mantuvo el seguimiento durante 5 años más.

Para tratar la hipertensión, los grupos farmacológicos de primea línea son los diuréticos, los bloqueantes de los canales de calcio y los inhibidores de la ECA (enzima Convertidora de la Angiotensina). Se consideran de segundo nivel, los beta-bloqueantes. Por la finalidad del trabajo sólo incluyeron los tres grupos farmacológicos de primera línea.

Una vez detectada la hipertensión, su tratamiento es de por vida. Por tanto, es importante conocer los efectos secundarios de la medicación.

Una de la patologías asociadas a la edad es la osteoporosis y con ella el riesgo de fracturas. A lo largo del estudio citado, diferentes pacientes sufrieron 34 fracturas de pelvis  y 307 fracturas de cuello de fémur. Se relacionó en el estudio con el anti-hipertensivo que tomaban.

En términos generales se observó, que los pacientes tratados con el diurético clortalidona, tuvieron un 20% menos de fracturas que los tratados con los dos medicamentos más habitualmente prescritos, representativos de los otros dos grupos, el amlodipino (bloqueante de los canales de calcio) y lisinopril (inhibidor de la ECA).

En nuestra opinión, la consecuencia práctica del trabajo es que si se puede controlar la hipertensión con un diurético del tipo de la clortalidona, puede ser la elección de inicio, hasta que deba recurrirse a otros medicamentos. Sobre todo en aquellos pacientes –principalmente mujeres- que ya presenten osteoporosis.

Conviene recordar, que prácticamente todos los anti-hipertensivos se metabolizan por enzimas, cuya actividad está condicionada por posibles polimorfismos en los genes que las codifican. Además estos fármacos presentan muchas interacciones entre ellos, y con los hábitos de vida o de consumo de cada paciente.

Los profesionales de la salud sabemos lo difícil que es en la mayoría de los casos encontrar un tratamiento adecuado para la hipertensión, la Farmacogenética es una ayuda eficaz para prescribir de forma individualizada.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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