Por primera vez desde el año 2012 en que empecé a escribir este blog semanal, y ya van varios cientos, escribo uno, con un tema que no versa en Genómica – Farmacogenética- Medicina Preventiva.

Voy a reflexionar sobre esta pandemia que vivimos del Covid-19.

Las grandes potencias del mundo, miden su poder militar y económico, prioritariamente por sus ejércitos, su tecnología, y sus mayores adelantos científicos y técnicos. Muy en particular basados en la industria de armamento.

Uno de sus principales objetivos es tener armas a atómicas y cuando las tienen, impedir que otros países “no amigos” las tengan.

Armas disuasorias de destrucción masiva, que cuestan miles de millones, y que a su vez se almacenan en grandes almacenes subterráneos, que han costado miles de millones construirlos para guardadas.

Submarinos propulsados por energía atómica, capaces de funcionar meses sin necesidad de repostar combustible y dotados, como no, de armamento atómico.

Aviones supersónicos de guerra equipados con misiles atómicos. Drones aparentemente frágiles, pero que son capaces de matar a un líder enemigo cuando está cenando tranquilamente en su casa.

Misiles “inteligentes” guiados por GPS que dan seguro en el blanco a muchos kilómetros de distancia.

Como última novedad: Tanques robotizados, de todos los tamaños y funciones, de forma que se pueda tener un potente ejército sin soldados humanos. Únicamente, soldados robot.

Armas convencionales no atómicas, pero muy sofisticadas y destructivas, que lamentablemente, en más de una ocasión se prueban o utilizan, provocando o sufragando guerras.

Lo cual supone unos cuantiosos beneficios a la industria armamentística, pues sirve de banco de pruebas y seguir fabricando más. Sin entrar en detalles de quienes están detrás y alrededor de esta industria.

Comento los gastos en defensa conocidos de diferentes países, en el año 2018.

Es evidente que los países deben destinar gastos en defensa, pero falta tener claro que sería lo sensato si todos tuvieran el mismo criterio.

Según el diario Expansión, en el 2018, España “solo” gastó 15.305 millones de Euros, frente a los 41.261 de Alemania, 53.978 de Francia, 23.527 de Italia, 43.193 del Reino Unido y nuestro vecino país Portugal 3.635.

Pero EEUU gastó 551.563 millones de dólares. India, país muy necesitado de infraestructuras y sistema sanitario 56.960 y así se puede ir viendo de la lista que es una sopa de miles de millones.

Sin pretender entrar en demagogia, comento también los gastos en sanidad de los mismos países: gasto de los países en salud (2018).

España 75.435 millones de euros. Alemania 321.134, Francia 239.185, Italia 114.940, Reino Unido 180.324, y EEUU, 2.484.593,3.

Si hacemos ratio de gasto sanidad/defensa salen los siguientes índices. España 4.92, Alemania 5.94, Francia 10.16, Italia 2.66, Reino Unido 4.17 y EEUU 4.50. Es decir, España es promedio, “chapeaux” para Francia y suspenso en relación a Italia.

Visto todo esto, nos encontramos en una situación en la que un minúsculo virus, que ni tan solo es una célula, simplemente un trocito de ARN y algunas proteínas, pone patas arriba al mundo, nos encierra en casa, se desploman las bolsas, y la economía mundial cae en picado.

Para una mayoría de ciudadanos, la economía supondrá un importante problema. Regulaciones de empleo, suspensión de actividades, cierre de empresas, pérdidas por falta de ingresos, atraso tecnológico y un largo etcétera.

A los estados con mayor déficit “permitido”, y una economía mundial en recesión, costará años en recuperarse.

Ante esta situación me hago una serie de preguntas, sin pretender como he dicho, entrar en demagogia, tan solo pretendo invitar a una reflexión.

¿De qué sirven tantas bombas atómicas, submarinos atómicos, drones, robots y todo este material, si no sirve para matar al mayor enemigo que actualmente tenemos, un simple virus, el Covid-19?

¿Cómo puede ser que las grandes potencias se auto complazcan por sus mayores avances en armamento, y no hayan sido capaces de adelantarse, ni previsto, algo ya ocurrido recientemente como el SARS, EBOLA y… ahora el Covid-19, u otros que posiblemente vendrán?

El coronavirus no representa ninguna amenaza nueva, pero alarma y sobrecoge, porqué ahora esta enfermedad, se manifiesta también en el mundo más próspero y desarrollado. Ya no afecta solo al tercer mundo como epidemias anteriores.

En la sociedad actual, no hay fronteras para las personas, pero tampoco para las enfermedades.

 

INVITO A REFLEXIONAR 

La OMS hace años que clama para que las farmacéuticas investiguen nuevos antibióticos y fármacos, para cepas microbianas ya conocidas, pero resistentes a los antibióticos actuales. Grave problema, muy en particular en hospitales.

También, que desarrollen tecnologías “standard” que permitan crear con cierta rapidez inhibidores y bloqueadores (anticuerpos), frente a determinadas moléculas.

Dirigidas a la prevención y curación de enfermedades infecciosas, como las que se han desarrollado para el cáncer. Fármacos terminados en “inib” y “umab”.

Clama la OMS, para que se creen líneas rápidas de producción de vacunas, frente a nuevas bacterias o virus.

Por una serie de motivos, que no es el momento exponer, a las grandes multinacionales farmacéuticas, no les resulta suficientemente rentable, desarrollar esta tecnología para la prevención de enfermedades infecciosas. Aunque sí lo es, para los fármacos anticáncer.

Sea el motivo que sea, son los países y sus gobiernos quienes deben involucrarse en este serio problema. No solo es preciso combatirlo cuando ya se han presentado, hay que saber adelantarse. 

Tal vez ya ha llegado el momento, de reordenar el presupuesto en defensa y destinar una pequeña parte a fabricar “armas” para combatir a un nuevo tipo de “enemigo”: los virus y bacterias. ¿Guerra bacteriológica?

Creo que es preciso y urgente, desarrollar nuevos antibióticos y antivirales.

Hemos de defendernos, porque tal vez el “enemigo” ya no es tal o cual país, sino tracitos de ADN, ARN o bacterias, frente a quienes no sirve el ejército con sus misiles, bombas atómicas, tanques robotizados o armas “invencibles”.

EL Covid-19, dejará estragos económicos, además de muchas muertes.

Estos son actualmente, nuestros mayores “enemigos” a los que hay que combatir.

Debería servir para reflexionar sobre cómo enfocar el futuro del comportamiento de los gobiernos y de la humanidad.

Racionalizar los gastos de los gobiernos.

Menos codicia de gobernantes y de las grandes multinacionales. Acabar con la corrupción de forma ejemplar, sea quien sea el corrupto. 

Reducir racionalmente la contaminación, y no seguir destruyendo el mundo.

Promover la higiene, dando ayudas para ello a los países que las necesiten, sin olvidar a las numerosas personas que mal viven en campos de refugiados… entre otros.

Finalmente, un dato muy positivo:

La UE ha encargado al Institut de Ciències Fotóniques, de la Universitat de Barcelona, que, mediante su sofisticada tecnología, desarrolle un test rápido de detección de infecciones víricas que, mediante unos lectores asequibles, se pueda hacer prácticamente sin desplazar la muestra a un laboratorio, y que pueda ponerse a punto “sobre la marcha”.

Se logrará, llegará tarde para el Covid-19, pero será útil para el Covid-20 o el que esté por venir.

Ánimo a todos, porque gracias al esfuerzo de cada uno, saldremos adelante y tal vez en el tiempo, nos veremos reforzados individualmente, como sociedad y como país.

 

Dr. Juan Sabater Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic

 

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