La editorial de la revista JAMA Dermatology, del 29 de setiembre titula:
Natural Does Not Mean Safe—The Dirt on Clean Beauty Products
, dice: “Natural no significa seguro –La suciedad en los productos de belleza limpios
”. Su información, me ha sugerido escribir este blog.

El autor comenta, con citas bibliográficas en su link, que muchos “productos naturales” de los cosméticos son muy irritantes, y también otros, pueden provocar reacciones alérgicas con más frecuencia, que productos “no naturales” con los que se tiene años de experiencia.

El mercado de los productos de belleza “naturales” está creciendo muchísimo, con un agresivo marketing, apoyado en ideas ecologistas.

En USA, en el 2018 ha llegado a alcanzar el 25% de la cuota de mercado, con una cifra de ventas de 5.600 millones de dólares.

Sin embargo, muchos productos “naturales” apoyados con un importante marketing, no están suficientemente probados y están apareciendo unos índices de reacciones alérgicas y efectos adversos, mucho más altos que con productos químicos probados desde años.

Textualmente su conclusión es: Los dermatólogos deben ser educados en la ciencia de los ingredientes del cuidado de la piel, para que cuando los pacientes pregunten sobre el cuidado natural de la piel, puedan explicar que natural es un término de marketing, que no necesariamente significa más seguro o más efectivo.

Esto me lleva al tema de los “productos naturales” como sustitutivos de medicamentos, o como complemento de los mismos.

Natural no quiere decir seguro e inocuo. Son productos naturales también, los venenos más potentes (cicuta, curare, estricnina) y es “natural” una de las setas de nuestro territorio la Amanita phaloides, mortal de necesidad.

A menudo muchas personas toman “productos naturales” sin consultar a nadie. Y lo peor es que cuando en una visita el médico pregunta que toman, en el mejor de los casos se acuerdan de los medicamentos, pero los “productos naturales” ni los mencionan, pues obviamente los dan por inocuos.

Pero si los productos naturales tienen algún efecto terapéutico –que muchos lo tienen- es porque tienen un principio activo, molécula química equivalente a la de un medicamento.

Cuyo componente natural, posee un efecto positivo sobre algún aspecto de la salud, por un mecanismo similar al de un medicamento.

Por tanto, los productos naturales pueden interferir con los medicamentos, y causar efectos adversos al igual que un medicamento.

Expongo a continuación algunos ejemplos.

La cúrcuma, que se encuentra en la planta Curcuma longa. Tiene evidentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Lo hace a través del principio activo curcumina. La curcumina es un inhibidor potente de la proteína de transporte P-gp y puede interferir con muchos medicamentos. 

Entre ellos, con los cuatro anticoagulantes no antivitamina K. Actualmente en el mercado se postulan para sustituir al Sintrom®; (Pradaxa®(dabigatran), Lixiana® (Edoxaban), Eliquis®(apixaban) y Xarelto”(Rivaroxabán).

En los folletos de cada uno de estos medicamentos, indican: “No debe administrase con inhibidores de la P-gp por riesgo de hemorragia”.

Mi pregunta es: ¿Lo sabe el paciente que toma cúrcuma este posible efecto? ¿Lo tienen en cuenta los médicos?

Otro ejemplo: El resveratrol que es un antioxidante que se encuentra en varias plantas y especialmente en la piel de las uvas rojas, las grosellas y las moras.

Se suele tomar en extractos, solo o formando parte de complementos. El resveratrol es un inhibidor potente del CYP2C9, que afecta a muchos medicamentos. Citamos uno: el Sintrom®.

Si un paciente que toma Sintrom®, toma a su vez algún producto que contiene resveratrol, se le alargará mucho el INR (tiempo de protrombina) que le puede ocasionar riesgo de hemorragia.

En este caso, la consecuencia es muy sencilla:

Si se quiere aconsejar un antioxidante, por ejemplo, resveratrol, a un paciente tratado con anticoagulantes, al que toma Sintrom® se le puede proponer la cúrcuma. Y si está tratado con cualquiera de los cuatro anticoagulantes no antivitamina K, se le puede aconsejar, resveratrol.

Así de fácil, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta. Podría poner decenas de ejemplos.

Termino con uno, que no por ya muy sabido, deja de seguir sucediendo.

Un componente que se encuentra en diversas mezclas de hierbas del mercado, como antidepresivas, es la hierba de San Juan o Hypericum perforatum. Esta planta contiene la hiperforina, que es un inductor de las enzimas que metabolizan los estrógenos y progestágenos, entre otros fármacos.

Por tanto, una mujer que tome anticonceptivos hormonales y que habitualmente toma alguna infusión que contiene hierba se San Juan, tiene muchas probabilidades de quedarse embarazada, a pesar de tomar anticonceptivos. Personalmente he visto muchos casos.

El definir si un “producto natural” es inhibidor o inductor de medicamentos es difícil, pues en general sus dosis no están tan definidas como en los medicamentos. Hay que revisar mucha literatura para llegar a conclusiones válidas en clínica.

El software de Farmacogenética g-Nomic®, informa los productos naturales que pueden interferir con los medicamentos que toma un paciente. En caso afirmativo entra a formar parte de la medicación, y el programa lo interpreta e informa en cada caso, según los datos incorporados.

Es imposible recordar todas las posibles interferencias, para esto están las aplicaciones informáticas.

Dr. Juan Sabater Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®

 

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