Guías prácticas Omeprazol y otros IBPs

Uno de los artículos que más interés ha despertado entre los médicos últimamente, ha sido: Deprescribing proton pump inhibitors: Evidence-based clinical practice guideline. Como ya hemos comentado en diversas ocasiones, los inhibidores de la bomba de protones (IBPs) son el grupo de medicamentos más prescritos. Y como ya he expresado en otros blogs, en mi opinión, se hace un abuso de su prescripción.

Dentro de los (IBPs), el omeprazol es el más conocido. Representa un 80% de las ventas. El año pasado se vendieron en España unos 50 millones de cajas.

Se prescriben principalmente para evitar lesiones gástricas, provocadas por los anti-inflamatorios no esteroideos (Ibuprofeno y un largo etcétera). También por reflujos gastro-esofágicos, esofagitis, dispepsias funcionales, úlceras pépticas, y prevención de úlceras de estrés en pacientes ingresados.

Sin embargo, a largo plazo pueden producir diarrea, flatulencia, malabsorción de la vitamina B12, y por tanto riesgo de anemia.

Producen también lesión renal, hipomagnesemia. Contribuyen al progreso de la osteoporosis, aumentando el riesgo de fracturas. Facilita la implantación de Clostridium difficile, causa de diversos trastornos intestinales graves.

El título de las guías que comentamos, es muy sugestivo: Su enunciado empieza con la palabra “deprescribing”, es decir retirar el fármaco un tiempo después de haberlo prescrito.

Hay diversas guías existentes sobre IBPs. Citamos como ejemplo una del Sistema Madrileño de Salud de Octubre de 2011. Indica cuándo, para qué patologías, y que dosis se ha de prescribir. Pero no hace referencia a cuándo reducir o retirar el medicamento.

Las guías que comentamos –y recomendamos leer a los médicos que prescribe IBPs- están enfocadas en el cuándo, cómo y cuánto, de la prescripción de IBPs. Hacen un especial énfasis en resaltar un concepto fundamental:

No hay que prescribirlos y olvidarse del paciente y de la prescripción. Hay que prescribirlos estableciendo un calendario para “desprescribirlos”

Como ya hemos indicado, su empleo crónico tiene efectos adversos graves. Exponen unos algoritmos de control de la prescripción para tener en cuenta cuándo ya se han rebasado las cuatro semanas de tratamiento.

Con especial énfasis en su uso restrictivo. Y únicamente prescribirlos cuándo hacen falta. No de forma sistemática y continua en las patologías más frecuentes para las que se habitualmente se prescriben. Y si deben prescribirse para un largo periodo de tiempo, sugieren alternar con antagonistas del receptor-2 de la histamina.

Estas guías, redactadas por un comisión de médicos y farmacéuticos canadienses, han sido aprobadas por: Canadian Association of Gastroenterology, Canadian Nurses Association, College of Family Physicians of Canada,  Canadian Pharmacists Association, Canadian Society of Consultant Pharmacists, Ontario Pharmacists Association, RxFiles.

Por su extensión, no puedo profundizar más en su contenido. Solamente recomendar su lectura y recordar que los (IBPs) presentan interacciones con muchos medicamentos.

Una de las interacciones más importantes, es que el omeprazol anula los efectos antiagregantes de clopidogrel. Pero lamentablemente, seguimos viendo prescripciones con ambos fármacos.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm