Uso y abuso del omeprazol

Los Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP) (Omeprazol, Esomeprazol, Lansoprazol, etc) son fármacos que se utilizan para tratar la acidez de estómago. Actúan inhibiendo de manera irreversible la enzima H /K -ATPasa de las células parietales de la mucosa gástrica.

Se suelen prescribir junto con anti-inflamatorios no esteroideos (AINES), entre ellos: Ibuprofeno, Diclofenaco, Naxopreno, entre otros.

Su finalidad es prevenir sus efectos sobre la mucosa gástrica. También se prescriben en casos de acidez estomacal.

El fármaco más vendido en España, es precisamente el Omeprazol, con unas cifras de 55 millones de envases al año.

Está bien que se use, pero hay motivos para que no se abuse. Uno de los artículos “top ten”, del mes de febrero ha sido: Long-term kidney outcomes among users of proton pump inhibitors without intervening acute kidney injury”. En el mismo, se evalúa el daño renal que a largo plazo producen los IBP.

Se analizaron los datos de 125.596 pacientes que iniciaban el tratamiento con (IBP) y 18.436 que utilizaron bloqueantes del receptor H2-histamina, para la acidez de la mucosa intestinal (Cimetidina, Ranitidina, Famotidina). Se siguieron a lo largo de cinco años evaluando su función renal.

Como dato de referencia, consideraron como cifra de normalidad, una filtración glomerular (eGFR)<60 ml/min per 1.73 m2. Observaron que a partir de los 90 días de uso, en los pacientes con tratamiento (IBP), el eGFR descendía. Ocasionando un riesgo, que iba aumentando con los meses de tratamiento.

Se diagnosticaron el doble de casos de lesión renal en el grupo de los IBP, en relación a los que no tomaban IBP.

Los datos son complejos, pues se hacen muchas correcciones por hábitos de vida y otras patologías, pero son concluyentes:

A partir de los 90 días de uso, los IBP empiezan a afectar la función renal, cosa que no ocurre con los otros fármacos.

Pero además, hay que tener en cuenta que los IBP a largo plazo producen osteoporosis y aumentan el riesgo de fracturas.

Como referencia adjuntamos un trabajo de revisión realizado en Dinamarca publicado en 2016.

El hecho que en España se vendan al año 55 millones de cajas de omeprazol, hace pensar que muchas personas toman IBP de forma crónica, cuando lo prudente sería prescribirlos por un tiempo limitado. En los casos que se deba prolongar el tratamiento, debiera alternarse con otros antiácidos.

Especialmente importante tenerlo en cuenta en personas añosas, puesto que tienen más probabilidad de tener osteoporosis, o una función renal disminuida.

Pero también determinadas alteraciones genéticas del paciente pueden modificar los niveles plasmáticos de éstos fármacos agravando la situación. También muchos de ellos interacciona con otros medicamentos, pudiendo modificar la eficacia de los mismos o producir efectos adversos.

Aunque sea para tratamientos con fármacos muy usuales, no se debe olvidar una consulta previa a un software de Farmacogenética, con el fin de evitar las interacciones entre fármacos y sus posibles efectos no deseados.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm