Soja, tamoxifeno y cáncer de mama

La soja como bebida alternativa a la leche en el desayuno, es una opción frecuente en personas intolerantes a la lactosa. También la consumen personas tolerantes pero que prefieren dicha bebida. Son muchas las mujeres que la toman por sus efectos positivos. Las isoflavonas que contiene la soja sobre los receptores de estrógenos, son beneficiosas para ellas.

La genisteína, la principal isoflavona de la soja, tiene una estructura similar a los estrógenos y se une al receptor celular de los mismos. Al unirse a los receptores de estrógenos bloquea en parte la unión del estradiol. La genisteína tiene un poder estrogénico mucho menor que el estradiol. Hay por tanto menos estímulo.

Al haber menos estímulo, disminuye el riesgo de cáncer de mama y menos síntomas cuando llega la menopausia.

Se observó este hecho en mujeres japonesas, que viven en Japón con una dieta muy rica en soja (bebida y otros productos). En cambio no se observó en mujeres japonesas que vivían en Hong-Kong y que hacían una dieta occidental. Por tanto el problema no es genético, sino de hábitos de vida.

Las mujeres japonesas con su dieta habitual alta en soja, tienen cinco veces menos de cáncer de mama que las mujeres con una dieta occidental.

Casi el 70% de los cánceres de mama son del tipo denominado: “Receptor de estrógenos positivo”. Ello se debe a que precisamente los estrógenos, al estimular la mitosis de las células de la mama, a más potencia, más probabilidad de que una célula mutada cancerosa prolifere y derive en un cáncer.

El tratamiento de elección en este caso es el tamoxifeno, que se une a los receptores de estrógenos pero sin acción estrogénica y bloquea que el estradiol se una a los mismos.

Una alternativa, para las mujeres que genéticamente no transformen el tamoxifeno en su forma activa endoxifeno (pacientes PM del gen CYP2D6), son los inhibidores de la aromatasa. Al inhibir la aromatosa, evitan la síntesis de estradiol, aunque tienen más efectos adversos.

Acaba de publicarse un trabajo, realizado con una cepa de ratones que abre una puerta a su aplicación en humanos.

Hicieron dos grupos de ratas hembras de la raza Sprague-Dawley, muy utilizadas en investigación: A un grupo desde el nacimiento hasta el final del ensayo se las suplementaron con genisteína y otro grupo sin genisteína.

A parir del día 15 les suministraron un producto químico que específicamente provoca cáncer de mama. Cuando el cáncer de mama llegó a un tamaño de 1,4 cm de diámetro, se les administró tamoxifeno. Y a un subgrupo, que en el inicio no habían recibido genisteína, se les suministró también genisteína.

Los resultados fueron que las tratadas desde el inicio con genisteína, tenían menos resistencia al tamoxifeno.

Por tanto, se curaban mejor del cáncer de mama, en comparación con las que no habían recibido genisteína, o las que la habían incorporado después de la aparición del cáncer.

Las ratas que desde el inicio tomaron genisteína tuvieron un 7% de recidivas tras ser tratadas con tamoxifeno, y las que no la recibieron o lo hicieron después de iniciado el cáncer, tuvieron un 33% de recidivas.

El valor añadido del trabajo, es que se ha encontrado el complejo mecanismo por el que la genisteína produce un efecto protector sobre el cáncer de mama.

Quizás en los hábitos alimentarios de nuestra población femenina habría que introducir más compuestos ricos en soja y las mujeres japonesas que viven en Japón deberían evitar la implantación de hábitos alimentarios occidentales y seguir con su dieta rica en soja.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm