Alcohol y riesgo de cáncer de mama

Desde hace años se conoce que las mujeres que consumen más de uno-dos vasos de vino al día (o equivalente en otro tipo de bebidas alcohólicas) tienen más riesgo de cáncer de mama. Pero no se daba importancia a las que durante la semana no bebían, pero sí los fines de semana, por su asistencia a bares, discotecas, “botellones” o similares, con un puntual alto consumo de alcohol.

Un trabajo reciente aporta datos y lanza la alarma: las mujeres que durante la semana prácticamente no beben y así lo hacen constar, en las encuestas de los centros sanitarios e incluso al médico, con el comentario “bueno excepto un poco los fines de semana”, dato que hasta ahora no se ha dado importancia. Estas mujeres tienen más riesgo de cáncer de mama que las bebedoras habituales. (Liu Y et al (2015). Links between alcohol consumption and breast cancer. Women’s Health; 11(1):85-77).

Según el estudio realizado, las mujeres “bebedoras de fin de semana” desde antes del primer embarazo tuvieron un 35% más de cáncer de mama, que las mujeres no bebedoras, entendiendo por bebedoras 15 ó más gramos de alcohol al día (más de dos vasos de vino por día). Para las bebedoras habituales durante toda la semana, por cada 10 gramos de alcohol al día (un vaso de vino), ingeridos antes del primer embarazo, el riesgo de cáncer de mama aumenta un 14% en las mujeres que entre la menarquía (primera menstruación) y el primer embarazo transcurren entre 10-14 años y aumenta este riesgo un 25% en las que el intervalo es superior a los 15 años. La novedad que aporta el estudio como ya hemos comentado, es que el riesgo es aún superior, en las bebedoras de fines de semana.

Las causas son diversas, pero principalmente son dos. Una porque el consumo de alcohol aumenta los niveles de estrógenos y éstos tienen una capacidad de aumentar la proliferación de las células de la mama.

Otra, es debida a su metabolismo, ya que el alcohol se elimina en dos etapas, la primera por la enzima alcohol-deshidrogenasa (ADH) que lo transforma en aldehído, que es muy tóxico, y en el siguiente paso, la enzima acetaldehido deshidrogenasa (ALDH) lo trasforma en acetato, para eliminarse por la orina.

El problema, sobre todo de las consumidoras de fin de semana, es que pueden acumular nieves altos de acetaldehido (hay también déficits genéticos de la ALDH y en ellas el problema es más grave) y forma complejos con el ADN que aumenta el riesgo de mutaciones puntuales que pueden degenerar en células cancerosas. Además el acetaldehido produce radicales libres que pueden también promover células cancerosas de mama, pues son las que, por efecto del alcohol, estimulan su proliferación.

Las bebedoras “fuertes” esporádicas, tienen durante horas unos niveles mucho más altos de acetaldehído, compuesto muy cancerígeno.

En resumen, un consejo a las mujeres jóvenes, no beber más de un vaso de vino al día (o equivalente) a lo largo de la semana, y no vale “la excepción del fin de semana”. Beber mucho los fines de semana es aún peor que un consumo superior habitual. En el año 2010 ya la “US dietary Guideliness for Americans”, recomendaba a las mujeres no tomar más de un vaso de vino al día, sin “excepciones” habituales.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm