El tratamiento farmacológico de los síndromes depresivos tiene un alto porcentaje de mala respuesta terapéutica. Revisando muchos trabajos se concluye que:

Aproximadamente un 40% de los tratamientos por patologías psiquiátricas no logran una respuesta adecuada.

Es por ello que entre las patologías que más se aconseja la aplicación de la Farmacogenética, es en los tratamientos psiquiátricos, pues es el procedimiento para mejorar la respuesta al tratamiento.

El escitalopram es un antidepresivo del grupo de los de los inhibidores de la recaptación de serotonina, que se receta habitualmente en muchos casos de depresión.

Ponemos como ejemplo un trabajo realizado en Suecia, en el que, retrospectivamente se relacionaron los polimorfismos genéticos del paciente, los niveles plasmáticos de escitalopram y la respuesta clínica.

Demostraron que aplicar la Farmacogenética permite ajustar de forma personalizada la dosis a administrar, además de tener menos fracasos terapéuticos.

El estudio se ha basado en el seguimiento de 2.087 pacientes en tratamiento con escitalopram. Estudiaron los polimorfismos del gen CYP2C19 que codifica la enzima CYP2C19, que es la que cataliza el primer paso de la eliminación del escitalopram.

Recordamos que del gen CYP2C19, se conocen diferentes polimorfismos de un solo nucleótido (SNP). Esto puede tener como consecuencia: una enzima con actividad Normal (EM), con actividad Reducida (IM), actividad Nula (PM) o con actividad Ultra Rápida (UM).

A todos los pacientes se les había prescrito la dosis “del protocolo”.

Retrospectivamente al cabo de un año, se determinaron en los pacientes sus polimorfismos del gen CYP2C19 y al mismo tiempo, los niveles en sangre del fármaco.

En comparación con los pacientes que tenían un genotipo “normal” CYP2C19*1/*1, en el grupo de pacientes (PM), los niveles en sangre fueron 3.3 veces más altos, es decir niveles con efectos adversos. Los pacientes (IM) 1.6 veces más altos. Los que tenían el genotipo (UM) tuvieron unos niveles en sangre un 20% más bajos, esto es, con niveles de fallo terapéutico (no les hizo efecto el medicamento).

Revisaron al cabo de un año las historias clínicas, y comprobaron que:

Se había tenido que cambiar la medicación por otros antidepresivos, más de 3 veces a los pacientes (PM). Casi 2 veces más, a los pacientes (IM) y 3.0 veces más, a los (UM).

La conclusión de los autores es que, si hubiesen analizado desde el inicio los polimorfismos del gen CYP2C19, habrían podido ajustar las dosis en los (IM), y prescrito otro fármaco a los (PM) y (UM).

Con ello se hubieran tenido mejores resultados clínicos, menos visitas por mala respuesta al fármaco.

Se hubiera evitado también el coste de los fármacos no efectivos, con una mayor satisfacción de los pacientes.

Y, además un ahorro importante al sistema de salud, muy superior al coste del análisis.

Finalmente, también conviene recordar las interacciones con otros medicamentos, hierbas y otros complementos nutricionales. Dos ejemplos:

  1. Si a un paciente tratado con escitalopram se le complementa con otro antidepresivo, como la fluvoxamina, o por otros motivos toma capsaicina, que son inhibidores potentes del CYP2C19, le causarán efectos tóxicos por sobredosis.
  2. Si a un paciente tratado con escitalopram, toma también fenobarbital o hipérico (hierba de San Juan), los niveles en sangre serán subterapéuticos (sin efecto).

Conclusión: En psiquiatría debe recomendarse aplicar la Farmacogenética y revisar antes de prescribir, en un software de Farmacogenética todas las posibles interacciones. Se beneficia el paciente y se ahorra dinero al sistema de salud.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

Video relacionado:

Artículos relacionados:

EUGENOMIC® Asesores en Farmacogenética y Medicina Genómica

Seguimos informando sobre Farmacogenética y Medicina Genómica en los perfiles de: Facebook, Twitter, Youtube, Google+, Linkedin.

Última revisión: Mar 12, 2018 @ 8:16 pm