Asma y suplementos de vitamina D

Sobre la deficiencia de vitamina D, ya nos hemos referido en varias ocasiones. En nuestro país la mayoría de personas son deficitarias de esta vitamina.

Nuestro cuerpo la produce por estímulo de los rayos solares sobre la piel, a partir de un compuesto endógeno derivado del colesterol, el 7-dehidro-colesterol, del que se forma el colecalciferol o vitamina D3. El hígado la transforma en 25-OH-Vitamina D3 y el riñón en 1,25-Vitamina D3 que es la forma activa.

Es difícil cubrir nuestras necesidades de Vitamina D solamente con la dieta, si con la baja exposición al sol no la sintetizamos en cantidad suficiente.

A través de los alimentos tenemos un aporte de vitamina D, pero precisamente los alimentos más ricos en dicha vitamina, no son los de uso habitual. El aceite de hígado de pescados es la principal fuente. También pescados del tipo arenque, salmón, sardina, caballa, ostras, caviar y en general mariscos, y a niveles mucho más bajos, la leche y los huevos.

Su déficit tiene influencia en la osteoporosis, caries dental, diabetes, hipertensión, artritis, cáncer y asma.

El asma figura entre los trastornos asociados al déficit de vitamina D. Recientemente se ha publicado una Crochane Review que demuestra, que la suplementación con Vitamina D disminuye los ataques de asma.

En esta revisión se han examinado nueve ensayos clínicos, llegando a la conclusión que dar suplementos de Vitamina D reduce un 37%  las exacerbaciones de asma, y un 61%  las que por su gravedad requirieren un ingreso a urgencias. Los trabajos se han basado en el seguimiento de 435 niños y 568 adultos con asma.

Hay que conseguir niveles plasmáticos óptimos. Recordamos los niveles de Vitamina D3 en suero: se considera deficiente, un valor inferior a 30 ng/ml; insuficiente 31-39; suficiente 40-80; tóxico más de 150 ng/ml.

Es muy conveniente revisar los niveles en suero y suplementar con vitamina D3 hasta que tener entre 40-80 ng/ml. Puede ser necesario una administración entre 1.000-2.000 unidades al día.

Cada persona genéticamente es diferente, por tanto las necesidades individuales podrán ser diferentes.

La vitamina D  ingerida con los alimentos y suplementos, además de la sintetizada naturalmente, se transporta unida a una fracción específica de la albúmina, que se llama Vitamin-D-binding protein (VDBP). La vitamina se une a esta proteína, y sólo la fracción libre –es decir una vez se ha saturado la proteína transportadora- es la que tiene capacidad de unirse a los receptores específicos y ejercer su acción. Por tanto a la misma dosis total de niveles en suero, a más Vitamin-D-binding protein (VDBP) menos fracción libre y menos acción. Y a la inversa, a menos (VDBP) más fracción libre y más acción.

Hay alteraciones genéticas, que condicionan que la Vitamin-D-binding protein tenga más o menos afinidad por la vitamina. Además, hay alteraciones genéticas que afectan al receptor de la vitamina (VDR). Dependiendo de los mismos, se tendrá que variar la cantidad de vitamina.

Así, dosis altas, pero habitualmente recomendadas, a personas con alteraciones genéticas de la VDBP, que condicionan poca unión a la vitamina, y con mucha fracción libre, se pueden alcanzar dosis fisiológicamente tóxicas, que pueden ocasionar fatiga, debilidad muscular, estreñimiento, calcificaciones en tejidos, entre otros efectos adversos.

Por tanto, no basta dar a todo el mundo las mismas unidades complementarias, para alcanzar los niveles en suero aceptables, sino que es recomendable estudiar las alteraciones genéticas del paciente que afectan a su VDBP y VDR  para personalizar adecuadamente la dosis.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm