Aumentan las muertes por sobredosis de benzodiazepinas

De USA nos llega la notica – y la alarma – del aumento de muertes por sobredosis de benzodiacepinas. Es decir por sobredosis de tranquilizantes tan utilizados como alprazolam (Trankimazin®), brotizolam (Sintonal®), diazepam (Valium®), lorazepam (Orfidal®), lormetazepam, (Noctamid®), flurazepam (Dormodor®), clorazepato (Tranxilium®), cloridazepóxido (Librium®), que debido al estrés, nervios, angustias, o penurias económicas de los últimos tiempos, lamentablemente muchas personas toman. En USA nos reportan que en el año 2013 un 5% de la población adulta consumía benzodiacepinas, en mi opinión una barbaridad.

Pero lo alarmante es el aumento del consumo, un 67% entre el período de 1996 al 2013, pasaron de 8.1 millones de prescripciones (con receta) al año, a 13.5 millones

Además hay que tener en cuenta que algunas se venden sin prescripción –aunque no sea legal-  y que tras la primera receta, en ocasiones se repiten las dispensaciones sin prescripción adicional.

Paralelamente a estos datos, han aumentado las muertes por sobredosis, en el año 2013 en USA murieron por sobredosis de medicamentos 22.767 personas y el 31% lo fueron por benzodiacepinas. El 18 de febrero de este año 2016, se han publicado los datos por causa de sobredosis por benzodiacepinas. (Increasing Benzodiazepine Prescriptions and Overdose Mortality in the United States, 1996–2013).

Tendríamos que preguntarnos el por qué de tantas muertes por sobredosis.

Probablemente en primer lugar es por imprudencia del paciente, cuando la ansiedad no le remite, no obedece la dosis prescrita por el médico, la aumenta por su cuenta, pero el problema es que a las mismas dosis no todas las personas responden igual y mientras para unas, esta sobredosis puede ser más o menos tolerable, para otras ser causa de muerte, y esto se debe a las variantes genéticas de cada persona.

Las benzodiacepinas, en su mayoría se eliminan por enzimas del hígado, pero las personas que tienen alteraciones genéticas que confieren a las enzimas menos actividad, eliminarán las benzodiacepinas mucho más lentamente y por lo tanto se irán acumulando y podrán producir efectos de sobredosis, aún con dosis correctas o ligeramente aumentadas. Si al prescribir se consulta en un software de Farmacogenética, el especialista puede detectar estas personas y bajar en ellas la dosis estándar a recetar.

Es muy importante verificar las interacciones con otros fármacos (comedicación) y con los hábitos de consumo del paciente.

Por ejemplo, una persona que tome Librium® y además amiodarona para la hipertensión, al cabo de unas semanas tiene muchas probabilidades de tener que acudir a urgencias por sobredosis de clordiazepóxido (el principio activo del Librium®), y lo mismo puede ocurrir, si cada día en vez de un zumo de naranja toma un zumo de pomelo, y así podríamos poner ejemplos de casi todas la benzodiacepinas que interaccionan con muchos medicamentos, hierbas y complementos dietéticos.

Estamos en el siglo XXI, disponemos de la Farmacogenética que informa de forma personalizada si un paciente puede tolerar cada medicamento a las dosis habituales o necesita más o menos dosificación, o es mejor no prescribirle este medicamento y buscar una alternativa terapéutica. Disponemos de aplicaciones informáticas que detectan las interacciones entre todos los fármacos que toma el paciente, los medios están disponibles, lo que falta es que los clínicos se familiaricen con su rutina y decidan utilizarlos en beneficio de sus pacientes.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

Trabajo citado:
Increasing Benzodiazepine Prescriptions and Overdose Mortality in the United States, 1996–2013

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm