Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de fumadores en España es de un 30,3% (33% en hombres y 27,8% en mujeres)

Pero estos datos empeoran cuando se analizan los jóvenes entre 14 y 18 años, siendo las chicas en estas edades las que más fuman.

La revista JAMA internal Medicine, acaba de publicar un estudio sobre el aumento de riesgo de diferentes patologías, originadas por fumadores, de cigarrillos, puros o pipa.

Se hizo un estudio basado en datos del The National Longitudinal Mortality Study desde el 1985 al 2011.

Revisaron las historias clínicas de 357.420 personas fumadoras. En este período de éstas, fallecieron 51.150. En comparación con no fumadores, los que solo fumaban cigarrillos tuvieron casi el doble de muertes (HR = 1.98). Los fumadores de puros (HR = 1.20). Y los que fumaban solo en pipa (HR = 1.18). No es que fumar puros o en pipa sea mejor, es que se fuma menos.

Los que fumaban cigarrillos tuvieron cuatro veces más (HR = 4.06) cáncer de pulmón, laringe, esófago, cavidad oral, vejiga y páncreas.

Lo más sorprendente del trabajo es, que los que no son fumadores habituales, es decir fumadores intermitentes, sus ratios de cáncer son peores, respecto a los que fuman diariamente. Cáncer de pulmón (HR = 6.24) y cáncer oral (HR = 4.62).

Por tanto, no vale los que dicen “fumo poco” o “no fumo todos los días”. Fumar, aunque sea de forma intermitente, el riesgo de cáncer aumenta entre 4 y 6 veces.

Pero no solo aumenta el riesgo de cáncer.

En los fumadores “no habituales”, el riesgo de muerte por un proceso cardiovascular aumenta un (HR = 1.42). El riesgo de muerte por accidente cerebrovascular un (HR = 1.39) y por enfermedad pulmonar obstructiva crónica un (HR = 7.66), es decir muchísimo, aplicable también a los que fuman todos los días.

Datos como estos se van repitiendo periódicamente en la literatura científica y también son resumidos en la prensa normal, por lo que llegan a la mayoría de fumadores.

Entonces surge la pregunta ¿Por qué se sigue fumando? La respuesta es sencilla, porqué se ha adquirido una adicción y las adicciones son muy difíciles de erradicar.

Y al hablar de adicción al tabaco, hemos de añadir a la marihuana, a la cocaína, y también a muchos medicamentos, principalmente opiáceos.

Ya en las escuelas, debiera hacerse una pedagogía adecuada, sobre los graves efectos negativos de fumar.

En los adolescentes se ha visto que fumar cigarrillos, empieza por esnobismo y posteriormente es la puerta de entrada a fumar “porros” y de éstos, a otras adicciones.

Es importante, ante una persona que desea dejar de fumar, iniciar lo antes posible el tratamiento más específico y personalizado para conseguir mejores resultados. Parches de nicotina, tratamiento psicológico, tratamiento con fármacos. No es igual para todos.

Sin duda para dejar de fumar es necesaria la propia voluntad del fumador.

Sin embargo, un estudio genómico es una ayuda eficaz que indica la forma más conveniente de deshabituación que precisa cada persona.

Dr. Juan Sabater-Tobella
Presidente de EUGENOMIC®
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm