Relación entre patología cardiovascular y psiquiátrica

El trastorno bipolar va asociado a un riesgo de 1,5 – 2,5 veces superior de hipertensión y mortalidad cardiovascular.

La depresión se asocia a un riesgo 1,3 veces mayor de hipertensión, en relación a la población sin estas patologías. Recientemente, se ha publicado un estudio sobre algunos fármacos utilizados para el tratamiento de la hipertensión, que pueden agravar o provocar una depresión.

El estudio realizado en el Reino Unido, se inició con la revisión de 525.045 historias clínicas, se buscaron datos entre los años 1980 y 2013, en personas de 40 a 80 años, que estuviesen tratadas con fármacos para la hipertensión. Encontraron que:

Pacientes que tomaban inhibidores de los canales de calcio, o beta-bloqueantes, presentaron mayor incidencia de ingresos hospitalarios debidos a una depresión mayor.

Los pacientes que tomaban inhibidores de la ECA (enzima convertidor de la angiotensina)  o ARAII (antagonistas del receptor de la angiotensina II), no presentaron niveles mayores de depresión que las personas que no tomaban ningún tipo de anti-hipertensivo.

Hay que tener en cuenta que la hospitalización, es la “punta del iceberg “del problema. Por lo tanto, el índice de riesgo de depresión con estos tratamientos, podría ser mucho más alto. Afortunadamente, la mayoría de pacientes que manifiestan una depresión no tienen que acudir a urgencias a causa de la misma.

La gran aportación del trabajo es conocer que, pacientes que ya se sabe que son depresivos, o tienen otros trastornos psiquiátricos, si presentan hipertensión, es mejor tratarlos con ARAII o inhibidores de la ECA. Evitar los beta-bloqueantes o los inhibidores de los canales de calcio, pues podrían contribuir a agravar su estado psiquiátrico.

Recordar también, que tanto los fármacos antidepresivos, como los utilizados para el tratamiento de la hipertensión, pertenecen a diferentes familias de compuestos químicos.  Según el mecanismo de su acción farmacológica, tanto en las enzimas que los metabolizan, como en los órganos diana, puede haber polimorfismos genéticos que alteren su acción farmacológica. Lo que puede provocar, desde efectos tóxicos, hasta fracasos terapéuticos (o sea no hacer efecto la medicación), y que en muchos casos requerirán ser tratados en urgencias.

Aplicar la Farmacogenética, es una herramienta imprescindible para prescribir adecuadamente a los pacientes.

Antes de prescribir, es necesario revisar en un software de Farmacogenética las posibles interacciones entre todos los fármacos que toma el paciente, además de las hierbas u otros complementos, muchas veces consumidos por automedicación, o prescritos por médicos diferentes que desconocen el conjunto de la medicación del paciente.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm