A finales del 2018, se publicaron las nuevas guías sobre la hipertensión: 2018 ESC/ESH guidelines for the management of arterial hypertension.

Informan muchos aspectos prácticos sobre conceptos y pautas de tratamiento. Redactadas por la European Society of Cardiology (ESC) y la European Society of Hypertension (ESH).

Voy a destacar lo que considero quizás más novedoso en relación a las normas anteriores.

Referente a la hipertensión, se consideraba anteriormente que lo “normal” era <120 mm Hg sistólico y <80 mm Hg diastólico.

Actualmente, estas cifras, se consideran como valores óptimos.  No obstante, algunos médicos, pretenden que sus pacientes lleguen a estas cifras, incluso en personas de edad avanzada, en ocasiones a costa de una importante politerapia.

Sin embargo, se deben considerar “normales” los comprendidos entre: 120-129/80-84 mm Hg. “Normales altos”: 130-139/85-89. “Grado 1 de hipertensión”: 140-159/90-99. “Grado 2 de hipertensión”: 160-179/100-109 y “Grado 3 de hipertensión”: >180/110 mm Hg.

Es decir, sitúan la hipertensión propiamente dicha, a partir de 140/90 mm Hg.

Conducta a seguir según los grados:

Con valores normales y normales altos, es decir hasta 139/89, no hacer nada.

En el Grado 1 de hipertensión, si no hay ningún factor de riesgo cardiovascular añadido, procurar reducir los valores, con cambios en el estilo de vida, es decir tipo la dieta, ejercicio, etc. Si en unos meses esto no se consigue, entonces recurrir a los fármacos.

Grados 2/3 de hipertensión. Iniciar un tratamiento a base de cambios en el estilo de vida y además tratamiento farmacológico.

Para las personas mayores de 80 años, se recomienda tratamiento farmacológico solo a partir de los 160 mm Hg.

Hábitos de vida a tener en cuenta:  La ingesta de sal no debe superior los 5 gramos al día. Dosis de alcohol (1 vaso de vino o cerveza) y no más de 14 a la semana para hombres y 8 para mujeres.

Dieta a base de: muchos vegetales, fruta fresca, pescado, ácidos grasos insaturados, limitación en el consumo de carne roja, y los productos lácteos bajos en grasas.

Control del IMC (Índice de Masa Corporal). Procurar estar entre 20-25 y un diámetro de la cintura menor de 94 cm para hombres y de 80 cm para las mujeres. Hacer ejercicio aeróbico, unos 30 minutos, por lo menos 5 días a la semana.

Tratamiento farmacológico: se recomienda un tratamiento dual, a base de dos fármacos de acción diferente pero complementaria y preferible que estén asociados en una sola forma farmacéutica.

Es decir, que el paciente tenga que tomar solo “una pastilla” al día.  Si no se consigue el objetivo deseado, se puede añadir un tercer fármaco.

Las guías también se ocupan extensamente del tratamiento de los problemas cardiovasculares, que pueden ir asociados a la hipertensión (estatinas, antiagregantes plaquetarios, anticoagulantes).

Al mismo tiempo se debe tener en cuenta, que prácticamente todos los fármacos anti-hipertensivos, su farmacocinética depende de polimorfismos genéticos del paciente.

Así, una misma dosis, según la genética del paciente, puede producir efectos tóxicos que incluso precisen acudir a urgencias, debido a un shock por hipotensión.

O, por el contrario, ocasionar fallo terapéutico (no hacer efecto la medicación). Y a la vista de la falta de efecto, se añada otro fármaco, -que en realidad no hace falta-, pues bastaría prescribir el medicamento adecuado.

Consultar un software de Farmacogenética y revisar las interacciones de los medicamentos son el pilar de la buena práctica en la prescripción.

 

Dr. Juan Sabater-Tobella
Presidente de EUGENOMIC®
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.

Video relacionado: