En la menopausia, los ovarios dejan de sintetizar estrógenos. Pasando a ser a través de las suprarrenales la fuente principal de estrógenos.

Pero en las suprarrenales, el metabolito más importante, no es el estradiol sino la estrona, que tiene 5 veces más de afinidad para el receptor alfa de los estrógenos, que confiere más riesgo de cáncer de mama.

Estudios de Women’s Health Initiative  y otros, han demostrado, que las mujeres menopáusicas con obesidad, tienen más riesgo de cáncer de mama, que las de sobrepeso, o no obesas.

La explicación es la siguiente: el tejido graso, sintetiza mucha aromatasa que, en las pre-menopáusicas, estimula la síntesis de estradiol en los ovarios. Pero en las menopáusicas, es la estrona en las suprarrenales.

¿Qué ocurre con el sobrepeso? En el año 2015, se publicó un trabajo basado en datos del Women’s Health Initiative, en el que seleccionaron mujeres con sobrepeso.

Hicieron dos subgrupos: las que no tenían patologías asociadas al metabolismo de la glucosa con índice de HOMA normal (factor de sensibilidad a la insulina), y las que sí tenían alterado el metabolismo de la glucosa.

Una vez hechos los cálculos y correcciones estadísticas, concluyeron que:

A igualdad de sobrepeso, las mujeres con el metabolismo de la glucosa alterado, tienen un riesgo 1.84 mayor (OR =1.84), que las mujeres con metabolismo de la glucosa normal.

La conclusión es: en la menopausia, no solo hay que procurar no llegar a la obesidad, sino que, en sobrepeso, hay que vigilar también el metabolismo de la glucosa.

Pero siempre hay un paso más. Este pasado mes de febrero, se ha publicado en la revista JAMA un trabajo que estudia:

La incidencia de cáncer de mama en mujeres con Índice de Masa Corporal (IMC) normal, pero con adiposidad visceral, detectada por DXA (dual-energy x-ray absorptiometry): Association of Body Fat and Risk of Breast Cancer in Postmenopausal Women With Normal Body Mass Index.

El estudio se realizó con 161.808 mujeres menopáusicas (50-75 años), controladas a través de 40 clínicas de USA, y seguidas desde octubre de 1993 a diciembre de 1988.

Se hicieron diferentes grupos, según hicieran o no: Tratamiento Hormonal de Reemplazo (THR), dieta pobre en grasa, suplementos de calcio y vitamina D. A todas se le hizo una mamografía al inicio del estudio.

Se siguió con un sub-estudio con 3.460 mujeres con IMC normal, a las que se les midió la grasa corporal, mediante técnica de DXA y se les hizo un seguimiento medio a lo largo de 23 años.

El factor de riesgo de cáncer de mama, fue de 1.89 más. Es decir, casi el doble riesgo, las que tuvieron los valores más altos de grasa visceral.

Por tanto, ya no sólo se debe vigilar el metabolismo de la glucosa, sino que todavía es más necesario controlar la grasa del tronco o visceral. La que hace el abdomen prominente, que envuelve los órganos internos, como hígado, páncreas, o riñones, ya que es la más perjudicial.

Es decir, aunque se tenga un IMC normal, se debe evitar el exceso de grasa abdominal.

La conclusión de los autores, literalmente dicen: “The results of this study indicate that postmenopausal women with increased levels of body fat are at elevated risk of breast cancer despite having a normal BMI”

 Los resultados de este estudio indican, que las mujeres posmenopáusicas con niveles elevados de grasa corporal, tienen un riesgo elevado de cáncer de mama, a pesar de tener un IMC normal «

Mi reflexión personal, enlaza con lo que decía al principio.

La aromatasa en la mujer menopáusica induce más síntesis de estrona, y ésta tiene cinco veces más de acción proliferativa en las células de mama, en relación al estradiol. Es un factor de más riesgo de cáncer de mama.

Pero este riesgo a nivel individual, varía según determinadas variantes genéticas que pueda tener cada mujer. Variantes que codifican las enzimas que metabolizan los estrógenos en la mama.

Conocer estas variantes, o polimorfismos genéticos, nos permite evaluar el riesgo de cáncer de mama de forma personalizada.

En la menopausia, no solo se debe evitar la obesidad general, sino que, incluso teniendo una masa corporal normal, la grasa visceral, son un factor de riesgo de cáncer de mama, que se añade a los factores genéticos individuales.

La Genómica permite personalizar los riesgos y, por tanto, conocer cómo actuar en consecuencia.

 

Dr. Juan Sabater -Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®

 

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