Estatinas y riesgo de diabetes en mujeres añosas

Las estatinas son los medicamentos más utilizados para bajar los niveles del colesterol. Se encuentran con diferentes denominaciones, por ejemplo: atorvastatina, simvastatina, rosuvastatina, pravastatina, fluvastatina, pitavastatina o lovastatina. Reflejo de su amplio uso.

Sin embargo, en tratamientos crónicos, hay que tener muy en cuenta los efectos adversos que pueden surgir a largo plazo.

Desde hace muchos años, The Australian Longitudinal Study on Women’s Health lleva a cabo un estudio longitudinal sobre la salud de las mujeres. Basado en el mismo, se ha publicado un trabajo sobre los efectos de las estatinas y la aparición de diabetes, en mujeres añosas, tratadas con estos fármacos durante muchos años.

Siguieron a 8.372 mujeres nacidas entre 1921 y 1926, que en el año 2003 no tenían diabetes y se revisó las que tomaban o no estatinas, llevando su control, a lo largo de unos 10 años.

Durante este período, al 49% de estas mujeres (4.092) se les habían prescrito estatinas. Compararon la aparición de diabetes en relación al 51% de mujeres (4.280) que no habían tomado estatinas. La conclusión del estudio fue la siguiente:

En las mujeres añosas, el riesgo de aparición de diabetes, supuso un 31% más de riesgo (factor 1.31) en las tratadas con estatinas a lo largo cinco años.

Y el riesgo aumentó, cuánto más alta fue la dosis de estatinas, llegando hasta el índice de riesgo del 51%  (1.51 ). Por lo que se aconseja, en mujeres añosas, ser muy cautos en los objetivos de “valores normales” sobre ciertos parámetros biológicos. Aunque, quizás este riesgo pueda ocurrir lo mismo en hombres.

Los medicamentos que en algunos casos se prescriben, para normalizar ciertos valores (en este caso el colesterol), pueden conducir a la aparición de otras patologías que la persona no tenía (en este caso diabetes).

No hay que ser tajante en los ancianos con los valores analíticos de normalidad. No porqué se prescriban muchos medicamentos, van a encontrarse en muchos casos mejor.

En un anterior blog, del 2 de marzo de este año, comentaba las guías Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians and the American Academy of Family Physicians sobre los valores de la tensión arterial en ancianos. Sitúan como valores deseables, en mayores de 60 años, los inferiores a una presión sistólica de 140 mmHg. Y recomiendan iniciar tratamiento farmacológico a partir de los 150mmHg. Aconsejan también, no obstinarse en que estén por debajo de los habitualmente “normales” de 120 mmHg.

Finalmente recordar, antes de prescribir estatinas, analizar en el paciente los polimorfismos genéticos de los genes SLCO1B1 y CYP3A4.

Esto ayudará a elegir la estatina más adecuada para cada persona, a la vez que tener la seguridad que no le ocasionará posibles miopatías. Sin olvidar la consulta en un Software de Farmacogenética, las posibles interacciones con el conjunto de la medicación administrada. Evitarán muchos efectos adversos o fracasos terapéuticos.

Aplicar la Farmacogenética, es una garantía para el paciente y una seguridad para el Facultativo.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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