Las denominadas estatinas (simvastatina, atorvastatina, pravastatina, lovastatina, etc), son una familia de fármacos de gran eficacia para bajar los niveles de colesterol.

También son de gran utilidad, dentro del arsenal terapéutico, para mejorar el riesgo cardiovascular.

Ejercen su efecto terapéutico las estatinas, por inhibición de la enzima HMGCoA-Reductasa, bloquean el paso de HMGCoA a ácido Mevalónioc y rompen la cadena de síntesis de colesterol.

Pero inhiben también la síntesis de otras moléculas, entre ellas las del Coenzima Q10 (CoQ10).

El CoQ10 tiene una importante función en las mitocondrias. Actúa como modulador del transporte de electrones entre el complejo II y el complejo III.

El déficit de CoQ10 tiene como consecuencia una mayor producción de radicales libres, que puede derivar en lesiones al músculo y provocar mialgias o miopatías.

Cuando esto se desconocía, se produjeron muertes por rabdomiolisis, lo que motivó la retirada del mercado de la cerivastatina, la más vendida en aquel entonces (año 2001).

Con posterioridad se vio que afectaba más o menos a todas las estatinas, y que este daño muscular estaba también relacionado con factores genéticos.

Actualmente se sabe, que se produce miopatía debido a polimorfismos genéticos en el gen SLCO1B1. Este gen codifica la proteína transportadora OATP1B1, que transporta las estatinas al interior del hepatocito.

El metabolismo de algunas de ellas también depende de las enzimas CYP3A4 o CYP2C9. Las personas con polimorfismos genéticos que condicionen una pérdida de actividad, podrán presentar un déficit de la síntesis de CoQ10 y por tanto provocarles una miopatía.

A su vez, al dejar de sintetizar CoQ10, debido a interacciones con medicamentos que inhiben la proteína OATP1B1, o las enzimas CYP3A4 y CYP2C19, ocasionar también riesgo de miopatía.

Una revisión muy completa de estas interacciones se publicó en el año 2014. “A clinician’s guide to statin drug-drug interactions”.

En ausencia de polimorfismos genéticos e interacciones con algún medicamento, las estatinas son bien toleradas.

Sin embargo, todos los pacientes tratados con estatinas, tienen niveles más bajos de los normales de CoQ10.

Acaba de publicarse un trabajo que evalúa por medio de una batería de pruebas de neurofisiología muy complejas, el rendimiento durante un ejercicio moderado, en personas que presentaron una miopatía por estatinas. Otras, sin problemas musculares y un grupo control que no tomaba estatinas.

Midieron los parámetros: Pico de captación de oxígeno, máxima capacidad de esfuerzo, capacidad respiratoria y actividad de intercambio de electrones en la mitocondria, entre los más importantes.

Encontraron (en relación al grupo control que no tomaba estatinas) que los pacientes que habían sufrido mialgias, presentaron menor capacidad funcional de las mitocondrias, sobre todo en el complejo III (el que depende más de los niveles de CoQ10).

Tanto los que habían sufrido mialgias, como los que con estatinas no tuvieron síntomas en los ensayos, presentaron más fatiga muscular, más contracciones fibrilares y en general trastornos de la capacidad oxigenante de la célula muscular.

Por tanto, las personas que toman estatinas, si hacen deporte, aunque sea moderado, han de recibir un suplemento de CoQ10, para paliar el déficit que provoca este fármaco.

Suplemento que deben tomar, con el fin de no comprometer su capacidad muscular y evitar mialgias y en general daño a las células musculares. Sin olvidar que deben tener niveles medio-altos de Vitamina D.

Finalmente, quisiera aclarar una impresión, que he visto, que son muchos los que no tienen claro el siguiente concepto:

La levadura de arroz rojo, es un producto natural que se prescribe para bajar el colesterol, a veces con la idea de “ofrecer un producto natural” en vez de un medicamento.

La realidad es que el efecto de la levadura de arroz rojo, se debe a su alto contenido en lovastatina, y por tanto rige todo lo que hemos descrito para las estatinas, en cuanto a genes e interacciones.

Recordar que ya hay guías internacionales de Farmacogenética de las estatinas.

También, que hay unas Guías Europeas  sobre: “Statin-associated muscle symptoms: impact on statin therapy—European Atherosclerosis Society Consensus Panel Statement on Assessment, Aetiology and Management”.

La última revisión del Vadmecum-Vidal de la monografía de la simvastatina, ya habla de que “no deben darse inhibidores de la proteína de transporte OATP1B1 y de la enzima CYP3A4”

Ante tantas advertencias y guías, pregunto ¿Cómo puede ser que no se tengan en cuenta y se apliquen estos conceptos?

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
Presidente de EUGENOMIC®

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