Estoy suscrito a servicios de selección de bibliografía, de las novedades sobre fichas técnicas de la FDA entre otros. Recibo información de 50-70 publicaciones al día.

Últimamente más del 50% de lo que recibo, es sobre el COVID-19. Estoy saturado. Pero no voy a ser yo, que entre capítulos en libros y artículos en revistas científicas rebaso las 400, quien diga que no hay que hacerlas.

Según investigaciones científicas, aseguran que el COVID19 no se ha producido en un laboratorio, ni ha sido diseñado de otras formas. Sencillamente, tiene un origen natural. 

Pero en estos momentos, lo que los investigadores han de establecer sobre el COVID-19, y que me interesa como ciudadano, es lo siguiente:

1.- Caracterizar sus proteínas para conocer su estructura antigénica. Preparar vacunas, experimentar que funcionan, y facilitar sus resultados a la industria para que las fabrique. Tener un stock para una posible recidiva y tener tecnología a punto, por si hiciera falta fabricar más.

2.- Verificar si, tal como se ha publicado estos días por unos investigadores chinos, el suero de personas, que han padecido la infección y por tanto tienen anticuerpos, puede usarse para amortiguar a nuevos infectados. Es decir, tener sueros protectores. 

3.-Buscar medicamentos efectivos. Quizás lleguen tarde, pero servirá por si sigue extendiéndose. No creo que las farmacéuticas investiguen nuevos fármacos contra el COVID-19. Una vez pasada la pandemia, ya no tendrán interés. Diferente fue por ejemplo el SIDA, enfermedad vírica de transmisión sexual, como en su día fue la sífilis.

La investigación, para el futuro, no la pueden hacer los científicos, sino que la deben hacer los políticos.

Los políticos. Me gustaría en estos momentos ver una imagen de equipo, algo así como la de los jugadores de un equipo de rugby en la melé. Es decir, hombro con hombro, cogidos fuertemente y empujando fuerte en la misma dirección. 

Lo importante en este momento, es unir fuerzas para ganar el partido (acabar con la epidemia) Si ha habido fallos, ya se discutirán al final del partido en el vestuario (digamos, el parlamento). 

Pero desgraciadamente no es así. La oposición no aporta alternativas razonadas y razonables, solo crítica de desgaste, pensando solo en arañar unos votos en las próximas elecciones. Una pena. Los perjudicados todos los ciudadanos. 

La investigación que debieran hacer los políticos, no solo los nuestros, sino los de todo el mundo, es la que ha de servir para que ésta tragedia no vuelva a repetirse. Han de dar respuestas a las preguntas siguientes:

Primera. La reacción del Gobierno Chino fue la correcta y eficaz. Cerrar herméticamente esta provincia por tierra (cortaron carreteras y trenes) e internos por aire. El resultado: no se extendió por toda la China, afortunadamente. 

La pregunta, ahora difícil de contestar, es: ¿Por qué en China, no se cerró también el espacio aéreo con todos los restantes países del mundo? Alguien debiera dar una respuesta y en su caso asumir responsabilidades.

Segunda. Ésta pregunta va dirigida a los políticos de todos los países. ¿Al tener noticia de la epidemia y de que China blindaba por completo la provincia de Hubei ¿Por qué no obligaron a cancelar todos los vuelos con la misma rapidez que hizo China en aquellos momentos?

Estas preguntas debieran tener una respuesta concreta y exacta, y evitar que sucesos de esta magnitud se repitan. 

Se deben establecer protocolos internacionales, de obligado cumplimiento a todos los países, sobre la forma correcta de actuación, ante futuras epidemias que irán surgiendo.

Si no se toman medidas adecuadas, dentro unos años, cuando aún llevemos flores a las tumbas de nuestros muertos por COVID-19, y estemos remontando la crisis económica, pueden venir nuevas epidemias.

El SARS y el MERS, dicen los expertos, fueron dos importantes advertencias sobre los peligros de los coronavirus, aun así, no se continuó con los esfuerzos, para seguir investigando.

Y la próxima epidemia no será por el COVID-19, sino por otro virus, antigénicamente diferente, y para el que no servirán las vacunas del COVID-19.

Este año, por el COVID-19, en España, cuando estoy escribiendo este blog, se ha alcanzado la cifra de 18.000 muertos. Una tragedia. Recuerden esta cifra. 

PERO DEJO EL COVID-19 Y VUELVO A LO MIO, LA FARMACOGENÉTICA Y LAS REACCIONESAS ADVERSAS DE LOS FÁRMACOS.

Tengan en cuenta estos datos.

Datos oficiales de FDA-USA, datos reales de farmacovigilancia, afirman que, en USA, hay al año 123.000 muertes por reacciones adversas a los medicamentos, correctamente prescritos.

Según los últimos datos de la Comisión Europea, advierten que en Europa, se pueden producir por año 192.000 muertes por reacciones adversas a los medicamentos correctamente prescritos. La población de España, es el 9.17% de la europea.

Haciendo cálculos de la ratio por población, extrapolado a España, la cifra sería de unos 18.000 muertos por año debido a reacciones adversas a medicamentos, correctamente prescritos según los protocolos. 

Es decir, se estiman cada año tantas muertes por reacciones adversas a los medicamentos prescritos “correctamente”, como los causados este año, hasta hora, por el COVID-19. 

Pero el COVID-19, afortunadamente pasará, y las reacciones adversas a los medicamos seguirán año tras año, sino se establecen protocolos para evitarlas.

¿Cuántas veces, cuando se prescribe un medicamento, se pregunta al paciente qué otros medicamentos toma? ¿Se verifica si lo que se va a prescribir, tiene interacciones?, y si las hay, ¿se modifica la medicación?

También se debe conocer, si en la medicación puede influir la genética del paciente. No se puede prescribir a todos los pacientes, la misma medicación y la misma dosis. Lo que emularíamos como “talla única” para todos. Cuando todos somos genéticamente diferentes.

Está demostrado, que conocer las  interacciones y la genética del paciente, y personalizar la medicación, pueden evitar el 80% de éstas muertes.

Este es el motivo por el que, el equipo de farmacólogos, genetistas e informáticos de Eugenomic, nos hemos volcado desde hace años, en el desarrollo del software de Farmacogenética g-Nomic® para ayudar a los médicos a una correcta y personalizada prescripción.

Ahora, solo falta la voluntad de hacerlo.

 

Dr. Juan Sabater Tobella

European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)

Memeber of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de Eugenomic

 

Fuente foto: Maiko Valentino (Unsplash)