Hace pocos años se puso de moda los e-cigartettes o cigarrillos electrónicos, es decir los “cigarrillos” metálicos que se rellenan de principalmente de nicotina y glicerinas sintéticas u otros aditivos.

Algunos dicen, que ayudan a deshabituarse poco a poco del tabaco. Sin embargo las glicerinas añadidas son tóxicas en muchos casos.

Al inicio, se produjo una proliferación de establecimientos para su venta. Su uso ha descendido, no obstante muchas personas siguen utilizándolos.

Vamos a revisar algunos trabajos recientes sobre el tema.

Un trabajo publicado el primero de mayo de este año, en Anaals of Internal Medicine, reporta el seguimiento de 1.357 personas adictas al tabaco que querían dejar de fumar. Se les propusieron varios programas de deshabituación y 237 optaron por los e-cigarettes.

A los seis meses se revisaron los comportamientos y los que menos se habían deshabituado, fueron los de éste grupo. (10,1% y los otros 26,6%).

Pero lo más alarmante es que se ha visto que entre los jóvenes, el uso de este sistema, facilita su paso al consumo de marihuana.

Lo recoge el importante trabajo; Electronic Cigarettes and Future Marijuana Use: A Longitudinal Study.

Se siguieron durante un año 10.364 adolescentes entre 12 y 17 años, que no habían consumido nunca marihuana, y que asistieron a un programa de deshabituación tabáquica.

Entre los que utilizaron los cigarrillos electrónicos, hubo 2,7 veces más, que se volvieron fumadores de marihuana.

A la vista de que el consumo de estos sistemas va en aumento, y principalmente en los jóvenes es la antesala del consumo de marihuana. La FDA ha tomado cartas en el asunto y ha publicado un posicionamiento:

“Statement from FDA Commissioner Scott Gottlieb, M.D., on new enforcement actions and a Youth Tobacco Prevention Plan to stop youth use of, and access to, JUUL and other e-cigarettes”.  Informan que van a regular su consumo, no permitir la venta on line y otras medidas para ir acotando su consumo.

Pero es que además, se ha visto que con los cigarrillos electrónicos, fume lo que se fume, hay mucho más riesgo de infecciones pulmonares y disfunciones respiratorias. Hay muchos efectos adversos que se pueden leer, en una versión en castellano del informe del National Institute of Drug Abuse de USA, actualizada en enero de este año.

Dejar de fumar es un problema. Hay datos de que cada año un 30% de fumadores hacen el propósito de dejar de fumar, pero solo un 3% lo consigue.

Solo hay que ver, cuando andamos por la calle, en los portales de oficinas, vamos encontrando numerosas colillas por los suelos, además de diversas personas fumando a la entrada. Debe ser el “smoking time”.

La Genómica es una ayuda indiscutible para ayudar a la deshabituación tabáquica, aunque influye también, la propia voluntad del fumador.

Conocer determinados polimorfismos genéticos involucrados en el metabolismo de la nicotina y en los receptores cerebrales del fumador, informa sobre el tratamiento a seguir para una deshabituación personalizada.

Acometer el tratamiento de esta forma, y aplicarlo desde el inicio, facilita sin duda, la elección más adecuada del tratamiento para cada persona.

Disponemos del genoma humano y se conoce en determinados casos, cómo interpretarlo.

Dr. Juan Sabater-Tobella
Presidente de EUGENOMIC®
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.

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Última revisión: Sep 27, 2018 @ 7:11 pm