Tratamiento con testosterona y cáncer de próstata
Hace dos semanas, en nuestro curso trimestral, abordamos temas relacionados con patología masculina y entre los temas más destacados estaban la Farmacogenética aplicada al tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, los marcadores genómicos de índice de riesgo de padecer cáncer de próstata  y también la conveniencia de instaurar un tratamiento para equilibrar los niveles de testosterona en la andropenia.

Tenemos décadas de experiencia de seguimiento de hombres que a partir de la andropenia han hecho tratamiento para nivelar los niveles de testosterona y hemos visto su gran eficacia, experiencia corroborada por muchas publicaciones científicas. Pero queremos advertir que no se trata, cuando hay testosterona baja, de “dar testosterona” sino de equilibrar el cociente testosterona/estrógenos, y por tanto en épocas iniciales –década de los 50 años- puede ser suficiente inhibidores de la aromatasa, posteriormente estimulación testicular con gonadotrofinas (década de los 60 años) y como último recurso la testosterona.

Pero aún hay andrólogos que evitan prescribir testosterona en la andropenia por “el riesgo que aumente el cáncer de próstata” y esto está demostrado que es falso. Hay muchas publicaciones que demuestran que el tratamiento con testosterona no aumenta el riesgo de cáncer de próstata y en algunas incluso se encuentra que lo disminuye.

Casi coincidiendo con nuestro curso, se celebró en San Diego (USA) el congreso de la American Urological Association y se presentó un importante trabajo, basado en los registros de historias clínicas de Suecia, sobre cáncer de próstata y tratamiento con testosterona. Revisaron el registro nacional de casos de cáncer entre los años 2009 y 2012, encontrando 38.750 casos de cáncer de próstata, con una media de 69 años. Seleccionaron un grupo control de hombres, con el mismo año de nacimiento y en las mismas poblaciones, formado por 192.838 hombres sin cáncer de próstata. Revisaron en la historia clínica de cada persona, el porcentaje de hombres que habían recibido tratamiento con testosterona, el grupo con cáncer fue del 0,73% y en el grupo sin cáncer del  0,72%, es decir el mismo riesgo. Además vieron que los que tenían cáncer, los tratados con testosterona, la enfermedad era menos agresiva. Los autores concluyen textualmente: “No association was found between TRT and the overall risk of prostate cancer when adjusted for comorbidity, marital status, and level of education.

También revisaron el tipo de tratamiento y no encontraron diferencias si la testosterona fue en gel, vía oral o inyectable. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, el gel permite respetar el biorritmo natural, y por prudencia siempre que es posible, consideramos mejor respetar los biorritmos hormonales, que si se producen por algo será, “la naturaleza es sabia”.

Pero cuidado, hay que suplementar con testosterona bajo un estricto control de laboratorio, evitando la andropenia, y procurando mantener unos niveles medios equivalentes a los de un hombre de 50 años, sin pretender llegar a niveles de un “joven de 30 años”, y sin olvidar que el estradiol no debe caer a niveles muy bajos, pues es necesario para la formación del hueso y el metabolismo cerebral. Debe también controlarse los niveles de Dihidrotestosterona y evitar que sean demasiado altos. Como siempre en Medicina recordar lo que ya nos dijo Hipócrates: “Primum non nocere”.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

Trabajos citados:
Testosterone Therapy and Prostate Cancer Risk

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm