El año pasado se publicó el estudio PRISMA realizado en 495 centros de atención primaria, sobre la prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) en la población española.

Encontraron que la prevalencia total de DM2 fue del 11,1%. Pero solo el 8,1% sabían que la sufrían,  y un 3,0% que fueron diagnosticados, lo ignoraba.

Pero en el estudio encontraron también que, de los pacientes revisados, el 16,2%, desconocían que eran prediabéticos.

Por tanto, estamos hablando de una patología que afecta al 11,1% de la población y que además tiene influencia en el desarrollo de otras enfermedades, como son dislipemias, hipertensión arterial y afectación cardiovascular, por lo que no es infrecuente que los pacientes diabéticos estén polimedicados.

Sin embargo, al escoger los fármacos, el prescriptor debe tener en cuenta las patologías concomitantes. Por ejemplo: muchos diabéticos como hemos comentado, son hipertensos. La hipertensión puede ser motivada por causas relacionadas o no con la diabetes, pero obviamente ésta, también se debe tratar.

Hay muchas familias de fármacos para tratar la hipertensión, y al menos una de ellas, acaba de publicarse que NO debe prescribirse a pacientes con DM2.

En el Mayo Clinic Proceedings de abril de este año, se ha publicado un estudio prospectivo aprovechando los datos del US National Health and Nutrition Examination Survey 1999-2010.

La población estudiada la formaban 2.840 pacientes con diabetes, de los cuales 697 tomaban beta-bloqueantes para la hipertensión y 14.684 sin diabetes, de los cuales 1.584 también tomaban betabloqueantes.

Se vio que la mortalidad entre los pacientes diabéticos tratados con beta-bloqueantes en relación a los que no los tomaban fue de OR = 1.49. Por el contrario, en el grupo de los pacientes no diabéticos, la relación de mortalidad entre el grupo que tomaba beta-bloqueantes en relación al que no los tomaban fue del OR = 0.66, es decir mucho menor.

Los datos, aunque con pequeñas diferencias, eran equiparables para todas las subfamilias de los beta-bloqueantes.

Lo que queremos resaltar en este blog:

Cuando un paciente presenta varias patologías superpuestas y en el caso de la diabetes es muy común, la selección del fármaco para tratar cada una de las subpatologías, a veces por médicos distintos, debe hacerse teniendo en cuenta “todo el paciente, con toda su patología”.

No se debe tratar únicamente a un hipertenso, un dislipémico o un paciente con patología vascular, se debe siempre tratar al paciente diabético con todas sus patologías asociadas.

Y como estos pacientes, probablemente están polimedicados, se deben conocer TODOS los medicamentos que toma, prescritos por otros médicos o por automedicación, incluyendo plantas medicinales y “productos naturales”.

Con la lista completa de todo lo que toma el paciente, hay que buscar interacciones en un software de interpretación de Farmacogenética, y verificar los polimorfismos genéticos que pueden influir en su farmacocinética o farmacodinamia y adecuar la medicación según los resultados obtenidos.

Está reconocida la Farmacogenética en España, desde el 6 de noviembre de 2014, en La Cartera de Servicios Comunes de Sistema Nacional de Salud.

¿Cómo es que todavía no se aplica, en beneficio de la salud de los pacientes?

Dr. Juan Sabater-Tobella
Presidente de EUGENOMIC®
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.

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Última revisión: Sep 27, 2018 @ 7:11 pm