El articulo “top ten” , es decir el más leído de enero de 2019, publicado en la prestigiosa revista JAMA, ha sido: Association of Aspirin Use for Primary Prevention With Cardiovascular Events and Bleeding Events.A Systematic Review and Meta-analysis.

“Prevención primaria”, son las acciones destinadas a prevenir la aparición de enfermedades. Esto es, cualquier modificación del estilo de vida, complemento nutricional o fármaco, que se recomienda, para prevenir alguna enfermedad.

Se habla de “prevención primaria”, cuando no se tienen síntomas, ni la exploración médica, análisis o técnicas de imagen, encuentran una patología.

El ácido acetil-salicílico (Aspirina®) es un antiagregante de las plaquetas. Evita por tanto, la formación de microtrombos. También actúa como antiinflamatorio y analgésico.

Es frecuente que, a partir de cierta edad (en general a partir de los 60 años), se recomiende a determinados pacientes, una Aspirina® infantil (100 mg) al día, como “prevención del riesgo cardiovascular”.

Sin embargo, el ácido acetil-salicílico (o Aspirina®), tiene un efecto contraproducente, que puede aumentar el riesgo de sangrado gástrico.

El artículo antes mencionado, se refiere a un metaanálisis, que recoge los resultados de 13 estudios sobre esta cuestión, y en el que participaron 164.225 personas, sin enfermedad cardiovascular.

(Metaanálisis es una revisión sistemática y cuantitativa de la investigación, muy aplicada en sanidad. Permite a los profesionales de la salud la adopción de decisiones bien informadas, que permite aplicarlas en sus respectivas áreas de trabajo).

Se relacionó el uso de aspirina, con un menor riesgo de eventos cardiovasculares, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, pero con un mayor riesgo de hemorragia grave.

La edad media de los participantes fue de 62 años, de los cuales el 19% tenían diabetes. De ellos, un 9.2% tenían, según datos clínicos, algún riesgo cardiovascular. Es decir, podía ya estar indicado prescribirles Aspirina®.

Los resultados, como en muchos trabajos de este tipo, se dan en número de casos por “10.000 años-persona”. Esto es, eventos que han ocurrido en un colectivo de N personas seguidas durante “n” años. (Cada persona se puede seguir un número de años diferente).

Los resultados fueron los siguientes. El número de eventos cardiovasculares fue de 57 por 10.000 años-persona para los que tomaron Aspirina® y 61 para los que no la tomaron.
Es decir favorable a la Aspirina®, para la prevención de riesgo cardiovascular.

Los casos de hemorragia mayor, (gastrointestinal, o intracraneal) fue de 23 por 10.000 años-persona, para los que tomaron Aspirina®. Y 16 para los que no la tomaron.

La conclusión de los autores fue textualmente: The absolute increase in bleeding risk exceeded the absolute decrease in adverse CV events.

Es decir, el número de hemorragias que se provocan con el uso de Aspirina®, es mayor, que los accidentes cardiovasculares que se evitan.

Diferente cuestión, es en los casos de prevención secundaria o terciaria, cuando ya hay síntomas clínicos y datos de análisis, ECG, o diagnóstico por imagen, en los que está indicado un tratamiento preventivo.

Casos en los que debe valorarse, entre otros, el riesgo de sangrado, y evaluar si es mejor Aspirina® u otro tipo de fármaco antiagregante de las plaquetas, o anticoagulante.

La conclusión del trabajo es clara: no debe prescribirse Aspirina® para prevención primaria de un evento cardiovascular.

En Medicina preventiva de riesgo cardiovascular, es más importante priorizar cambios de estilo de vida, que prescribir medicamentos, “por si acaso”.

Así, evitar el sobrepeso-obesidad, hacer ejercicio, dieta equilibrada de hidratos de carbono/grasas/proteínas. Vigilar la calidad de las grasas, tomar complementos con ácidos grasos poli-insaturados, y suplementar con niveles adecuados de vitaminas y oligoelementos.

Una excepción: Tener alta la Lpa (lipoproteína a), ya que en sí, es un factor de riesgo cardiovascular.

Por tanto, personas con polimorfismos genéticos del gen de la Lpa, que predispongan a valores altos, y los que por estudio bioquímico ya los manifiesten, puede estar indicado recomendar Aspirina® preventiva.

En estos casos concretos, aunque no haya todavía síntomas, hay ya el dato genético-bioquímico de riesgo.

En Medicina preventiva, los medicamentos deben ser siempre, la segunda opción.

Pero no se debe olvidar que cada persona es genéticamente diferente, y por tanto los tratamientos deben ser los adecuados a cada persona.

 

Dr. Juan Sabater Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®

 

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