Ingresos en urgencias por consumo de hierbas o complementos

El CDC (Center for Disease Control of Prevention), ha reportado que al año se producen en USA unos 700.000 ingresos en urgencias, debido a efectos adversos a los medicamentos, por casos correctamente medicados según protocolos y en los que el paciente había seguido exactamente la medicación. La explicación es sencilla, se debe a alteraciones genéticas del paciente, que para estas personas según sus genes, algún medicamento debería ser la “excepción personalizada” al protocolo. Las consecuencias se resumen en dos posibilidades: efecto tóxico por acumulación del fármaco, debido a un menor metabolismo, o fallo terapéutico debido a una mayor velocidad en la eliminación del fármaco, todo ello según sea el paciente metabolizador lento o rápido por sus alteraciones genéticas, o también debido a las interacciones entre diferentes fármacos en los casos de polimedicación.

Además generalmente, no se da importancia al consumo de hierbas (infusiones, triturados o cápsulas, extractos) o determinados complementos nutricionales (aminoácidos, vitaminas, cofactores y un largo listado de productos), porque se considera que todo lo que es “natural”, es bueno o saludable.

Lo cierto es que por la dificultad de su estudio, hay pocos trabajos rigurosos sobre el tema. Recientemente organismos ligados al CDC-USA han publicado un importante trabajo, que estudiando minuciosamente los ingresos a urgencias en varios centros hospitalarios (total 3.667 casos) llegan a la conclusión que en USA se pueden producir al año unos 23.000 ingresos en urgencias debido al consumo de hierbas o complementos nutricionales. (Geller AI et al. N Engl J Med 2015; 373:1531-40)

De estos casos, un 31% fueron debidos a micronutrientes (vitaminas y otros complementos), un 25% a hierbas o productos “naturales” para perder peso, un 10% para mejorar el rendimiento deportivo y de estos dos últimos grupos, los efectos adversos más frecuentes fueron taquicardia o dolor en el pecho, y las edades de las personas que los consumían eran jóvenes entre 20 – 45 años.

La explicación es sencilla, aunque a veces su tipificación sea compleja. Las hierbas tienen principios activos que son los que producen el efecto beneficioso que se les atribuye (algunos extractos de plantas aún se utilizan como medicamento propiamente dicho y en China son la base de la terapéutica de más del 50% de la población) y lo mismo ocurre en la mayoría de complementos alimenticios.

En el organismo, estos productos tienen un metabolismo similar a los medicamentos, por lo que polimorfismos genéticos de la persona que los toma puede metabolizarlos, por ejemplo, lentamente y con el tiempo sufrir síntomas de toxicidad. Pero también pueden interferir con los medicamentos que toman y pueden inhibir su metabolismo (efectos tóxicos) o acelerar su metabolismo (fallo terapéutico).

Vamos a poner un ejemplo que puede afectar a muchas mujeres. Si se toman anticonceptivos hormonales y al mismo tiempo regularmente una infusión que contiene hipérico (hierba de San Juan) por sus efectos tranquilizantes-sedantes, resulta que unos principios activos del hipérico aceleran el metabolismo de las hormonas que hay en el anticonceptivo, se eliminan más rápidamente, hay en sangre niveles más bajos y puede producirse fallo terapéutico, y es este un caso de un embarazo no deseado. Tengo experiencia personal sobre fallos terapéuticos en mujeres tratadas con anticonceptivos hormonales.

Las hierbas y complementos nutricionales han de tenerse en cuenta junto con los medicamentos, y es por ello que si se quieren evitar los muchos efectos adversos que diariamente se reportan, es preciso consultar un software de Farmacogenética que contemple a su vez las alteraciones genéticas de las personas, la medicación, las hierbas medicinales y los complementos nutricionales, ya que en su efecto intervienen todos estos factores.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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