Evolución de la presión arterial en el mundo

The Lancet ha publicado un importante trabajo colaborativo a nivel mundial, sobre la evolución de la presión arterial en diferentes países, a lo largo de los últimos cuarenta años.

Se han revisado 1.479 estudios de poblaciones de muchos países, englobando en total una población de 19,1 millones de personas. En el trabajo se resumen los cambios poblacionales, en la media de la presión arterial, medida entre los años 1975 y 2013. Para considerar los resultados, se tuvo en cuenta la demografía, edad media, y diferentes variables. En la publicación hay unos gráficos por áreas geográficas, que permiten evaluar de forma muy fácil la tendencia.

Del trabajo vamos a comentar las tendencias más llamativas, concretando en la presión sistólica. En el caso de Asia, así como en Oceanía, se ha observado una tendencia al aumento de la presión sanguínea en la población general. En Oriente Medio y Norte de África se ha mantenido estable. Por otro lado, Europa y América Latina mantiene una línea plana. Es decir, hay pocas variaciones a lo largo de estos años. En la llamada antes Europa del Este, en los últimos años ha habido un descenso de la presión sanguínea (ha aumentado su status socio-económico).

Se ha visto una tendencia a la baja en el área Asia-Pacífico y en la población Occidental, asociada a la población de más alto nivel educativo-económico. El hallazgo no por lógico, deja de ser un dato objetivo: El nivel socio-económico influye en el control de la hipertensión. Por otro lado, a nivel mundial, los hombres tienen una ligera tendencia al aumento de la presión y las mujeres al descenso.

El trabajo ha evidenciado que el nivel socio-económico, y por lo mismo unos buenos hábitos de vida, evitan en gran medida la hipertensión.

La hipertensión debe tratarse modificando los hábitos de vida, sin embargo en muchos casos precisa un tratamiento farmacológico.

Mantener una presión arterial dentro de los límites considerados normales (140/90), es uno de los indicadores más utilizados en Medicina Preventiva. Hay que tener en cuenta que la hipertensión es un factor muy importante de riesgo cardiovascular y renal.

La presión arterial puede mejorarse con una dieta adecuada, sin sobrepeso u obesidad, haciendo regularmente ejercicio dirigido por un profesional, pero en la mayoría de casos se requiere tratamiento farmacológico.

Tenemos un gran arsenal de fármacos para bajar la presión, diuréticos, betabloqueantes, bloqueantes de los canales de calcio, inhibidores de la ECA, inhibidores de los receptores de la angiotensina II, entre otros. Pero todos ellos se metabolizan a través de enzimas del hígado, cuya actividad depende de posibles alteraciones genéticas, en los genes que las codifican.

La elección del antihipertensivo más adecuado, se debe hacer de forma personalizada.

Precisamente por la gran variedad de fármacos y los importantes efectos adversos que muchos de ellos ocasionan. Además de otras posibles interacciones con distintos medicamentos que el paciente toma. Debe por tanto tenerse en cuenta, no sólo el medicamento hipertensivo prescrito, sino todos los medicamentos que el paciente toma. Ya sea los prescritos para la hipertensión como por otras patologías, así como los complementos alimenticios o hierbas medicinales, ya que el conjunto de todos ellos, pueden ocasionar efectos adversos no deseados.

Aplicar la Farmacogenética es la mejor forma de hacer una prescripción personalizada en beneficio de los pacientes.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:23 pm