
Los medicamentos no son inocuos, tienen efectos secundarios y entre ellos pueden presentar diversas interacciones, de forma que uno “moleste a otro” de diferentes formas, desde provocar que alguno de ellos no tenga actividad (fallo terapéutico) o que no se elimine y se acumule (ocasionado efectos tóxicos), por lo que es conveniente cerciorarse de que la medicación administrada es compatible y no causará efectos adversos.
Sigue leyendo





