El tratamiento del dolor

El dolor es un síntoma desagradable, reflejo de que algo no funciona bien en nuestro organismo. Desgraciadamente no siempre se sabe la causa, a menudo es difícil tratarlo o erradicarlo. También es difícil evaluar el grado de dolor, ya que intervienen factores muy personales. En el periódico La Vanguardia del pasado domingo 18 de enero, se publicaron dos artículos interesantes y didácticos sobre “Convivir con el dolor crónico”.

El problema del dolor crónico, es el causado por una patología no transitoria y que no se soluciona. Un primer error que se suele cometer, es prescribir de entrada opioides, el paciente a corto plazo lo agradece, pero a largo plazo le puede resultar perjudicial.

Se estima que el 20% de la población tiene dolor crónico, y el consumo de opioides se ha triplicado en los últimos 20 años. Además como todos los fármacos tienen efectos adversos, los más frecuentes son: estreñimiento, náuseas, confusión mental y depresión respiratoria. Así mismo, causan dependencia en los pacientes crónicos, que incluso permanece, cuando se ha solucionado el problema que en su momento desencadenó el dolor.

Según datos de USA las muertes a causa de opioides prescritos, triplica el número de muertes por consumo de cocaína y heroína juntas. Ver “Fact sheet: opioid abuse in the United States“. Es por ello que hay propuestas para que algunos de los opioides más usados pasen al grupo de estupefacientes. En el año 2011 hubo 17.000 muertes por opioides prescritos con receta. Que si extrapolásemos a la población española, correspondería a unos 2.300 casos de muerte por año, debidos a su consumo.

Los efectos adversos y las muertes vienen por “sobredosis”, y ésta puede ser tanto por abuso del propio paciente, como también debido a sus genes, aún cuando sean administrados a dosis correctas según protocolos.

Los opioides se eliminan a través de enzimas del hígado y la mayoría de ellos lo hacen a través de la CYP2D6 y la CYP3A4. Hay muchos polimorfismos del gen CYP2D6 que confieren a la enzima menos actividad o actividad nula, lo que se traduce en que estos pacientes, aún recibiendo la dosis adecuada según los protocolos, están en situación de sobredosis (doble o triple de la recomendada). Por otro lado hay muchos medicamentos que inhiben la enzima CYP3A4 y en estos casos incluso con los “genes normales” y dosis correctas se podrán producir efectos de sobredosis.

El resumen, en el tratamiento con opioides en el dolor crónico, debiera solicitarse siempre, previa a su prescripción, el genotipo del gen CYP2D6 y ajustar de forma personalizada la dosis, también comprobar en una base de datos de interacciones de medicamentos los efectos que el resto de la medicación pueda tener sobre los opioides.

En Eugenomic® asesoramos y podemos ayudar a conocer la dosis que requiere cada persona. Nuestra base de datos g-Nomic relaciona los genes del paciente con los fármacos, informa las posibles interacciones, advierte los posibles riesgos y aconseja la dosis recomendada de medicamento que precisa cada persona.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm