Cáncer y Obesidad

La  American Association of Clinical Oncology (ASCO) acaba de publicar un documento muy importante sobre su posicionamiento en relación a la obesidad y su relación con el cáncer (American Society of Clinical Oncology Position Statement on Obesity and  cáncer).

Cuando un organismo profesional de este nivel hace un posicionamiento sobre un tema médico-científico, vale la pena reflexionar sobre el mismo y sacar conclusiones prácticas aplicables a la medicina asistencial.

Nos dicen en primer lugar que, si bien la obesidad está reconocida como un primer factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes, añaden, que es uno de los principales riesgos de cáncer. Afirman que la obesidad, es un importante factor de peor pronóstico desde el momento en que se diagnostica un cáncer, afecta negativamente a la forma como programar la terapéutica, contribuye a la morbilidad en el tratamiento del cáncer y aumenta el riesgo de que aparezcan otras patologías. Afirman que tratar la obesidad –es decir hacer perder peso al paciente- ha de figurar como un punto importante en los protocolos de tratamiento de cáncer.

Entre otros ejemplos de la publicación, cito por lo demostrativo, un reciente meta-análisis de 82 estudios, que englobaban más de 200.000 casos de cáncer de mama, en el que se demuestra que hay un 75% más de mortalidad en mujeres premenopáusicas y un 35% más en mujeres posmenopáusicas, que eran obesas en el momento del diagnóstico del cáncer. Otros estudios demuestran que el cáncer de próstata en hombres obesos es mucho más agresivo y de peor pronóstico que en los no obesos.

No podemos resumir todo el trabajo, pero su posicionamiento es que se implanten programas importantes de prevención de la obesidad a todos los niveles: infantil, juvenil y adultos, como herramienta preventiva del cáncer, además de las causas ya conocidas, diabetes y riesgo cardiovascular.

Pero no todos somos genéticamente iguales y por lo tanto no todas las dietas de adelgazamiento o de evitar la obesidad, van a ser igual de efectivas para todas las personas. Mediante el estudio de algunas alteraciones genéticas, podemos conocer de forma personalizada, cuál es la dieta más adecuada para cada persona, que tipo de ejercicio es el más aconsejable, o por ejemplo conocer si los ácidos grasos omega-3 serán favorables o por el contrario pueden incluso no ser recomendables.

Ajustar el estilo de vida y una alimentación saludable a los requerimientos individuales de cada persona según sus genes, es primordial para la salud, además que puede evitar sacrificios dietéticos en muchas ocasiones innecesarios, con dietas o hábitos de vida desaconsejados en determinadas personas.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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Última revisión: Nov 6, 2018 @ 5:22 pm